Casi 12.000 vuelos en todo Estados Unidos, programados para el fin de semana, fueron cancelados cuando una monstruosa tormenta comenzó a causar estragos el sábado en gran parte del país, amenazando con cortar el suministro eléctrico durante días y cubrir de hielo a las principales carreteras.

Alrededor de 140 millones de personas, o más del 40% de la población del país, estaban bajo una alerta por tormenta invernal desde Nuevo México hasta Nueva Inglaterra. El pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional advierte de intensas nevadas generalizadas y una catastrófica tormenta de hielo desde el este de Texas hasta Carolina del Norte. Para el mediodía del sábado, se reportaron 0,6 centímetros (un cuarto de pulgada) de hielo en partes del sureste de Oklahoma, el este de Texas y porciones de Luisiana.

“Lo que realmente hace única a esta tormenta es que, justo después de ella, va a hacer mucho frío”, explicó Allison Santorelli, meteoróloga del Servicio Meteorológico Nacional. “La nieve y el hielo se derretirán muy, muy lentamente y no desaparecerán pronto, y eso va a obstaculizar cualquier esfuerzo de recuperación”.

Los gobernadores de más de una docena de estados alertaron sobre la llegada del mal tiempo declarando emergencias o instando a la ciudadanía a quedarse en casa.

“Por favor, usen estas horas finales para estar preparados, asegurarse de tener mantas, calor y comida para superar esta tormenta”, declaró el sábado la gobernadora de Virginia, Abigail Spanberger, en una conferencia de prensa. “Y todos los habitantes de Virginia deben mantenerse fuera de las carreteras desde esta noche, todo el domingo y al menos hasta la mañana del lunes”.

La nieve cubrió las carreteras casi vacías en los suburbios al norte de Dallas. Hielo y aguanieve golpearon el norte de Texas durante la noche y se desplazaban hacia la parte central del estado el sábado. A media mañana del sábado, se había formado hielo en carreteras y puentes en un tercio de los condados de Mississippi.

Little Rock, Arkansas, quedó cubierta de nieve y aguanieve la mañana del sábado, lo que generó dudas en Chris Plank sobre si podría hacer un viaje de cinco horas a Dallas por trabajo el domingo. Aunque algo de nieve es normal, solo podía recordar tres tormentas de hielo en los últimos 20 años que había vivido en Little Rock, y el peligro le preocupaba.

“Todas las líneas eléctricas están sobre el suelo, por lo que no se necesita mucho para quedarse a oscuras”, dijo Plank la mañana del sábado.

Los meteorólogos dicen que los daños, especialmente en las zonas afectadas por el hielo, podrían rivalizar con los causados por un huracán.

La tarde del sábado se reportaron alrededor de 120.000 cortes de energía en el camino de la tormenta invernal, entre ellos, alrededor de 56.000 en Texas, 36.000 en Luisiana y casi 10.000 en Nuevo México, según poweroutage.us.

En el condado de Shelby, Texas, cerca de la frontera con Luisiana, el hielo hacía que las ramas de los pinos se rompieran, derribando líneas eléctricas. Cerca de un tercio de los 16.000 residentes del condado estaban sin electricidad el sábado.

“Tenemos cientos de árboles caídos y muchas ramas en la carretera”, dijo Stevie Smith, el comisionado del condado de Shelby, desde su camioneta. “Tengo a mi equipo despejando las carreteras tan rápido como podemos. Es mucho con lo que lidiar en este momento”.

Todos los vuelos del sábado fueron cancelados en el Aeropuerto Internacional Will Rogers en Oklahoma City, al igual que todos los del domingo por la mañana, mientras las autoridades planeaban reiniciar el servicio el domingo por la tarde en el aeropuerto más grande de Oklahoma.

A la 1 p.m. ET, más de 3.700 vuelos habían sido cancelados el sábado en todo el país, según la web de seguimiento de vuelos FlightAware. Casi 8.000 vuelos previstos para el domingo corrieron la misma suerte. Entre los aeropuertos más afectados estaban el Aeropuerto Internacional de Dallas-Fort Worth, el Aeropuerto Internacional de Nashville y el Aeropuerto Internacional Charlotte Douglas.

Después de azotar el sur, se prevé que la tormenta avance hacia el noreste, dejando alrededor de 30 a 60 centímetros (1 a 2 pies) de nieve desde Washington hasta Nueva York y Boston, según el servicio meteorológico.

“Por favor, si pueden evitarlo, no conduzcan, no viajen, no hagan nada que pueda ponerlos a ustedes o a sus seres queridos en peligro”, dijo el alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, el sábado. “En cambio, insto a todos los neoyorquinos que puedan a ponerse un suéter cálido, encender la televisión, ver ‘Misión Imposible’ por décima vez, y sobre todo, a quedarse adentro”.