Alarmados ante la posible presencia de agentes federales de inmigración en centros de votación durante las elecciones legislativas de noviembre próximo, los estados con gobiernos demócratas están tomando medidas para contrarrestar lo que consideran una posible táctica para intimidar a los votantes.
Nuevo México se convirtió esta semana en el primer estado en prohibir la presencia de agentes armados en centros de votación en respuesta a la ofensiva migratoria del presidente Donald Trump, una medida que está siendo considerada en varias otras entidades con gobiernos demócratas.
Estas iniciativas ponen al descubierto la profunda desconfianza con el gobierno federal por parte de los estados demócratas, los cuales han sido el blanco predilecto de sus agresivas tácticas migratorias, han sido amenazados con el despliegue de fuerzas federales y sometidos a recortes de fondos.
Sus preocupaciones aumentaron después de que el presidente insinuó que le gustaría nacionalizar las elecciones federales, a pesar de que la Constitución establece que los comicios deben ser administrados por cada entidad.
























