Tres meses después de haberlo aplicado por primera vez, el presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció este lunes la reimposición del bloqueo marítimo a los puertos iraníes.

«El estrecho de Ormuz está abierto y seguirá abierto, con o sin Irán. Estamos restableciendo el bloqueo iraní, llamado así porque únicamente impide que los barcos de Irán o sus clientes entren o salgan. Todos los demás países tendrán un acceso justo y abierto al estrecho», escribió Trump en un mensaje en su red Truth Social.

Además, indicó que Washington dará protección a los barcos que transiten por esa vía marítima, pero a cambio les comenzará a cobrar un pago equivalente a 20% del valor de su carga

«A partir de este momento, Estados Unidos será conocido como ‘el guardián del estrecho de Ormuz’; pero, como tal y por una cuestión de justicia, recibirá una compensación equivalente al 20% de toda la carga transportada, para cubrir cualquiera y todos los costos necesarios para cumplir la tarea de proporcionar seguridad y protección en esta zona tan volátil del mundo. El proceso y su implementación comenzarán de inmediato», escribió.

La reimposición del bloqueo a los puertos iraníes se produce casi un mes después de que esa medida fuera levantada por EE.UU. tras el anuncio de que ese país e Irán habían llegado a un acuerdo de cese el fuego en la guerra que les enfrenta desde finales de febrero.

El 14 de junio, el gobierno de Pakistán -que hizo de mediador entre las partes- anunció que se había logrado un acuerdo y pocos días después ambos gobiernos firmaron un Memorando de Entendimiento (MoU, por sus siglas en inglés) sobre la base del cual iban a negociar para buscar un acuerdo definitivo para poner fin a la guerra en un plazo de 60 días, prorrogables de mutuo acuerdo entre las partes.

La navegación por el estrecho de Ormuz, por donde regularmente circula en torno a 20% del petróleo del mundo, resultó afectada desde el inicio de la guerra que EE.UU. e Israel lanzaron contra Irán a finales de febrero y que tuvo entre sus primeras bajas al entonces líder supremo de Irán, Alí Jamenei.

Como respuesta a esta ofensiva, Irán empezó a lanzar ataques contra los países del Golfo aliados de EE.UU., así como contra los buques comerciales que circulaban por el estrecho de Ormuz, llevando a una virtual paralización del tráfico marítimo por esa vía.

Como respuesta, al cabo de varias semanas, Trump instauró el bloqueo naval de los puertos iraníes, afectando así tanto las exportaciones petroleras de ese país como las importaciones de insumos que requiere su economía.