Es posible que el movimiento progresista ya haya alcanzado su apogeo en las elecciones de mitad de mandato de 2026. O quizá este sea el comienzo de un giro mucho más poderoso, a medida que los votantes, ansiosos de cambio, deciden abrazar el populismo de extrema izquierda a escala nacional.
Depende de a quién se le pregunte dentro de un Partido Demócrata indudablemente atrapado en un tira y afloja entre progresistas envalentonados que exigen cambios radicales y el establishment pragmático.
Los progresistas esperan que su candidato más reciente en Maine, el exlegislador estatal Troy Jackson, asegure la nominación demócrata el sábado para reemplazar a Graham Platner en la boleta de noviembre, lo que le daría al partido la oportunidad de recuperarse de la caída de Platner a principios de este mes. Luego se vienen las primarias senatoriales de agosto en Michigan y Minnesota, contiendas que dejan al relieve las divisiones del partido a menos de cuatro meses de las elecciones de mitad de mandato. Los tres estados serán importantes en la lucha por el control del Senado, lo que muestra la necesidad de decidir a quién nominar.
“Estamos viendo que el péndulo se mueve de derecha a izquierda. De eso trata, en última instancia, esta elección”, declaró Joseph Geevarghese, director de Our Revolution, la organización progresista fundada hace una década por el senador de Vermont Bernie Sanders. “Estamos en un momento de transición en la política nacional”.
Al otro lado del partido, líderes del establishment, incluida la dirigencia demócrata en la Cámara de Representantes y el Senado, creen que el impulso del movimiento progresista terminará perjudicando las posibilidades del partido. Los demócratas están en posición de ganar el control de al menos una cámara del Congreso, dadas las bajas tasas de aprobación del presidente Donald Trump, la impopular guerra en Irán y la inflación.
Matt Bennett, cofundador del grupo demócrata centrista Third Way, se cuenta entre quienes luchan por impedir que el ala progresista ascendente de su partido socave sus posibilidades en las elecciones de mitad de mandato.
“Es un error enorme y un riesgo enorme que estén involucrados en un esfuerzo por empujar al partido hacia la izquierda”, sostuvo Bennett. La extrema izquierda de Sanders, agregó, “no es lo que Estados Unidos está pidiendo”.
Los votantes decidirán en última instancia quién tiene razón y los resultados podrían moldear la política pública y la dinámica política dentro del Partido Demócrata durante años.
























