Las labores de búsqueda y rescate continuaban el martes en decenas de localidades del oeste de Colombia después de que un potente terremoto causara la muerte a más de 180 personas y dejara a muchas atrapadas bajo los escombros de edificios destruidos.
El terremoto del lunes, de magnitud 7,4, sacudió Cali, Quibdó, Pereira y muchos otros municipios. El presidente Abelardo de la Espriella elevó el martes la cifra de muertos de 111 a 181 a nivel nacional y dijo que hay 2.595 heridos y 195 desaparecidos.
De la Espriella reportó además que en todo el país más de 1.100 viviendas quedaron totalmente destruidas y otras 8.300 sufrieron daños. También resultaron afectados 85 centros de salud y más de 800 establecimientos educativos.
“Una tragedia como ésta enluta a toda Colombia, pero eso no será obstáculo para que entre todos saquemos a esta bella región del país adelante”, afirmó el mandatario desde Pereira, una de las ciudades más afectadas por el sismo.
El terremoto representa la primera gran prueba para el conservador De la Espriella, quien recién asumió el poder, una figura controvertida y sin experiencia en cargos públicos que ganó la presidencia por un estrecho margen y busca unir a la nación en su respuesta ante el desastre.
Desde Cali, el bombero Eduardo Ojeda explicó a The Associated Press que están utilizando cámaras que introducen por orificios entre los escombros y sensores sísmicos para detectar movimientos de sobrevivientes.
En Cali la alcaldía dijo que hay 239 personas bajo los escombros y que 86 ya fueron rescatadas con vida. Entre ella está Diana Troncoso, quien estaba atrapada en el edificio en el que vivía. Su padre, Álvaro Troncoso, dijo a la prensa que estaba sola en el apartamento en el momento del terremoto.






















