Rusia bombardeó la capital de Ucrania, Kiev, y sus alrededores con decenas de misiles y drones en un ataque aéreo nocturno que duró horas y cobró la vida de al menos a 16 personas, informaron las autoridades el jueves.
En los últimos meses, las fuerzas del Kremlin han intensificado sus ataques con misiles balísticos contra Kiev, aprovechando la escasez crónica de interceptores de defensa aérea Patriot, fabricados en Estados Unidos, la única arma en su arsenal capaz de derribar esos proyectiles.
Estas ofensivas rusas a gran escala se han convertido en algo habitual este verano. Hace poco más de dos semanas, otro operativo sobre Kiev y su región mató a 17 personas, y nueve más fallecieron en la ciudad dos días antes. Naciones Unidas dijo la semana pasada que Kiev también fue una de las ciudades más golpeadas del país en julio, con al menos 54 civiles muertos y 202 heridos.
Al mismo tiempo, Ucrania ha trasladado la guerra a territorio ruso mediante ataques con drones de largo alcance contra instalaciones petroleras, lo que ha provocado una escasez de combustible en todo el país y ha inquietado a la población rusa al atacar almacenes de Wildberries, el mayor minorista en línea del país.























