Marco Rubio viajará a Colombia, Ecuador y Perú del 8 al 10 de septiembre. El Departamento de Estado ha definido oficialmente tres grandes asuntos: la ayuda estadounidense a Colombia tras el terremoto de agosto, la cooperación contra el «narcoterrorismo» y el fortalecimiento de las relaciones comerciales. Rubio se reunirá con el nuevo Gobierno colombiano de Abelardo de la Espriella, con el presidente ecuatoriano Daniel Noboa y con la nueva mandataria peruana, de Keiko Fujimori.
Pero la selección de los tres destinos permite leer la gira en una clave más amplia.
El mensaje político es difícil de ignorar: la Administración Trump parece estar aprovechando el nuevo mapa político latinoamericano para institucionalizar alianzas con gobiernos que considera más compatibles con su visión hemisférica.
La gira de Rubio, por tanto, no es únicamente una visita diplomática. Es también una operación de consolidación de alianzas.























