El canciller cubano, Bruno Rodríguez, aseveró este sábado ante la Asamblea General de la ONU, que el Gobierno de la isla está abierto a las «relaciones comerciales y de negocios con las compañías estadounidenses» al reiterar la disposición al diálogo de La Habana con Washington.

«Estamos abiertos a relaciones comerciales y de negocios con las compañías estadounidenses como lo estamos con cualquier otro país», puntualizó el ministro de Exteriores de la nación caribeña.

En este sentido, se refirió al proceso de implementación de las 176 reformas económicas adoptadas en junio pasado en la isla, que buscan liberalizar y descentralizar la economía, aunque reiteró que son medidas que buscan «cómo persistir en la construcción del socialismo».

Insistió en que, desde el ejecutivo de La Habana siguen «dispuestos al diálogo con EE.UU. para intentar encontrar una solución a las diferencias bilaterales».
Sin embargo, recalcó que estos procesos deben realizarse «sobre las bases de seriedad, respeto, igualdad soberana, observancia del derecho internacional y sin injerencia en los asuntos internos, ni precondiciones».

«Hostilidad permanente» de EE.UU.

Rodríguez volvió a criticar en su discurso contra la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, por mantener contra la isla «una hostilidad permanente, abusiva y despiadada», que se arreció desde enero «con el establecimiento de un bloqueo energético».

Con esta medida, advirtió, EE.UU. «por la vía de la intimidación y la coerción prohíbe a todos los países la exportación de combustibles a Cuba, lo que equivalen a un bloqueo naval».

El bloqueo petrolero impuesto a la isla en enero por Washington ha intensificado la crisis energética que sufre el país caribeño desde 2024 -también por causas internas- y ha elevado los apagones diarios a más de 20 horas consecutivas.

El jefe de la diplomacia cubana señaló que Washington sumó al bloqueo petrolero, «la intimidación a empresarios» extranjeros para que «abandonen contra su voluntad sus inversiones y negocios en Cuba».

Además, impone «obstáculos y trampas para impedir la llegada de embarques comerciales, absolutamente legítimos» y aplica «presiones para impedir el flujo de visitantes y turistas» a la isla.