La principal central obrera de Bolivia anunció el lunes que rompe los contactos con el nuevo gobierno del presidente centroderechista Rodrigo Paz luego de su rechazo a dar marcha atrás en la suspensión del subsidio a los combustibles, y arreció su protesta en las calles.
Poco antes de una reunión con la Central Obrera Boliviana (COB), a la que el gobierno había convocado, Paz dijo en otra ceremonia pública que no pensaba retroceder en los recortes de subsidio a los combustibles, que decretó después de asumir para afrontar la grave crisis económica de la nación andina.
Tras esa declaración, el dirigente sindical Mario Argollo abandonó la reunión. “El gobierno ha dicho que no abrogará y el pedido de nuestras bases es la abrogación, seguiremos y masificaremos la protesta”, declaró a los medios de prensa.
La marcha de mineros, maestros estatales, fabriles e indígenas congestionó las calles del centro de La Paz y derivó en fuertes choques con la policía tras la ruptura del diálogo. A pesar del abandono de la COB el diálogo oficialista continuó con otros sectores informales y transportistas no afiliados a esa matriz sindical.
Paz decretó en víspera de la Navidad el fin del subsidio a los carburantes, duplicó el precio de la gasolina y el diésel que el país importa lo que derivó en un alza de tarifas del transporte y en el precio de los alimentos. La medida, sin embargo, no provocó un estallido social como muchos temían y acabó con la crónica escasez de combustibles y las kilométricas colas en estaciones de servicio.
























