Estados Unidos lanzó el viernes en la noche un total de 36 bombardeos contra diferentes posiciones de los rebeldes hutíes de Yemen que dejaron un civil muerto y otros cuatro heridos, según informó la televisión Al Masirah, controlada por los insurgentes.
Los ataques impactaron áreas clave de la capital, Saná, así como de las provincias de Saada, Al Jawf y Marib.
En Saná, ocho ataques aéreos alcanzaron los cuarteles de Al Sawad, situados en las afueras y al sur de la ciudad, una zona conocida por albergar posiciones militares estratégicas de los rebeldes.
Otros 14 ataques afectaron los alrededores de la ciudad de Saada, la capital de la provincia homónima, que es un bastión del movimiento hutí en el norte del país.
Según la cadena de televisión mencionada, como resultado de estos ataques, un civil perdió la vida y otros cuatro resultaron heridos. Además, dos bombardeos adicionales impactaron el distrito de Sahar, cercano a la ciudad.
En la vecina provincia de Al Jawf, ocho ataques aéreos fueron dirigidos al complejo gubernamental hutí en la ciudad de Al Hazm, capital provincial.
Anteriormente, cuatro bombardeos afectaron el distrito de Majzar en la rica provincia petrolera de Marib, uno de los principales frentes de batalla entre los hutíes y el gobierno reconocido internacionalmente, respaldado por la coalición que lidera Arabia Saudí.
En medio de los ataques, el Mando Central del Ejército de EE.UU. (CENTCOM) publicó un video en su cuenta de X que muestra imágenes aéreas de uno de los bombardeos contra una posición rebelde.
El video también mostró aviones de combate despegando desde un portaaviones estadounidense. La publicación fue acompañada por la frase: “Las fuerzas de CENTCOM atacan las posiciones hutíes”.
La cadena Al Masirah calificó los ataques como “agresión de EE.UU.”, un término recurrente usado por el grupo para describir las incursiones de las fuerzas estadounidenses en sus posiciones.
Estos ataques siguen a los que Estados Unidos efectuó pasada la medianoche del jueves, con un total de 39 bombardeos, la mayor cifra de hostigamientos desde que el presidente estadounidense, Donald Trump, ordenara a mediados de marzo reiniciar la campaña militar contra los hutíes.