Legisladores demócratas intensificaron sus críticas contra la administración del presidente Donald Trump, a la que acusan de “encubrir” las circunstancias en torno a la muerte de Renee Good, una ciudadana estadounidense abatida por un agente del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) en Minneapolis, Minnesota.
El caso ha provocado protestas a nivel nacional y ha reavivado el debate sobre el uso de la fuerza por parte de agentes federales en operativos migratorios. La senadora por Minnesota, Tina Smith, lideró las críticas, y afirmó que altos funcionarios del gobierno federal están tratando de imponer una versión de los hechos sin que exista una investigación independiente y transparente.
“El Gobierno federal, Kristi Noem, el vicepresidente JD Vance y Donald Trump están intentando encubrir lo que pasó aquí en las Ciudades Gemelas, y no creo que la gente aquí ni en el país les esté creyendo”, declaró Smith en una entrevista con la cadena ABC.
Good, una mujer blanca de 37 años y madre de tres hijos, murió tras recibir varios disparos durante un operativo de ICE. Desde entonces, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, ha sostenido que la víctima cometió un acto de “terrorismo interno”, al presuntamente intentar arrollar a los agentes con su vehículo.
Choque de versiones y dudas sobre la investigación
Mientras la Administración Trump insiste en que el agente actuó en defensa propia, autoridades locales de Minnesota han señalado que los videos difundidos públicamente muestran a Good intentando alejarse del lugar, antes de ser perseguida por un oficial que abrió fuego. Para los demócratas, estas imágenes contradicen la narrativa oficial presentada pocas horas después del incidente.
“Todo lo que están haciendo es moldear la narrativa sin ninguna investigación”, subrayó Smith, quien cuestionó que Noem calificara a Good como “terrorista doméstica” incluso antes de que se conocieran todos los detalles del caso. La senadora también puso en duda que existiera una amenaza inminente contra los agentes, como ha alegado el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Las tensiones se agravaron cuando el Buró de Aprehensiones Criminales de Minnesota acusó al FBI de impedirle el acceso a pruebas clave del caso, incluyendo evidencia de la escena del crimen y entrevistas de investigación.























