Aunque el presidente Donald Trump es el principal némesis demócrata, algunos de los miembros más ambiciosos de la cúpula del partido se están enfocando cada vez más en el vicepresidente JD Vance.

En el ejemplo más reciente, el gobernador de Kentucky Andy Beshear viajó al condado de Ohio en el que reside Vance y afirmó la noche del sábado que el vicepresidente había abandonado a las comunidades sobre las que escribió en el libro que lo catapultó al escenario nacional.

Beshear sostuvo que “Hillbilly Elegy”, en el que se detalla la dura crianza de Vance, había “traficado con estereotipos gastados”.

“Su libro ‘Hillbilly Elegy’ fue en realidad odio hillbilly”, destacó el gobernador en un acto de recaudación de fondos en el condado de Butler. “Es turismo de la pobreza, porque él no es de los Apalaches”.

La arremetida no fue sólo un indicio de las posibles aspiraciones presidenciales del propio Beshear, sino también un reflejo del estatus de Vance como el aparente heredero republicano de la coalición que eligió dos veces a Trump para la Casa Blanca.

“Con cada día que pasa, estamos cada vez más cerca del día en que Donald Trump ya no sea presidente. Y necesitamos prepararnos para ese día”, señaló Lis Smith, estratega demócrata. “En este momento, JD Vance es un claro favorito para la nominación de 2028. Y por eso deberíamos empezar a definirlo —no en 2027, no en 2028— sino hoy”.