El aeropuerto internacional de Riad ha permanecido cerrado el domingo, un día después de un ataque en el que murieron 12 personas. El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha señalado que Washington podría sumarse a los bombardeos saudíes contra los rebeldes hutíes de Yemen.

Preguntado este sábado si Washington participaría, Trump dijo a los periodistas: «Puede que lo hagamos. Vamos a analizarlo». No anunció ninguna decisión de sumarse a los ataques.

Más tarde afirmó que Arabia Saudí podía defenderse de los hutíes y calificó el ataque contra el aeropuerto de «terrible».

La coalición liderada por Arabia Saudí atribuyó a los hutíes respaldados por Irán el ataque contra el aeropuerto internacional Rey Khalid y prometió una respuesta decisiva. Las autoridades de aviación saudíes informaron de que 309 personas resultaron heridas, algunas de gravedad. Cuatro saudíes y ocho ciudadanos extranjeros, entre ellos un estadounidense, murieron.
Los hutíes renovaron este domingo su advertencia a las aerolíneas, al personal de los aeropuertos y a los viajeros para que no utilicen aeropuertos saudíes, al afirmar que las instalaciones siguen siendo vulnerables a ataques.

En otro incidente, la coalición informó de que este sábado un proyectil cayó cerca del aeropuerto internacional Rey Fahd, en Dammam.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó el ataque de «escalada peligrosa» este domingo y expresó su solidaridad con Arabia Saudí.

«Estos ataques de los apoderados de Irán están empujando a la región a una espiral de violencia», advirtió, alertando del riesgo para el transporte internacional y las infraestructuras energéticas.