El nuevo líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jamenei, emitió el jueves sus primeras declaraciones públicas, en las que promete mantener la lucha, provocar más dolor a los países árabes del golfo Pérsico y amenaza con abrir “otros frentes” en una guerra que ya ha trastocado los suministros energéticos globales, la economía mundial y los viajes internacionales.

Por su parte, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu dijo que los ataques efectuados por su país estaban creando condiciones para que la población iraní derroque al gobierno.

“Está en sus manos”, declaró Netanyahu en una conferencia de prensa, dirigiéndose al pueblo iraní. “Estamos creando las condiciones óptimas para la caída del régimen”.

Desde que comenzó la guerra, Washington e Israel han atacado puestos de control de seguridad en Irán para socavar la capacidad del gobierno de reprimir a la disidencia, según Datos de Ubicación y Eventos de Conflictos Armados (ACLED, por sus siglas en inglés), un grupo independiente de monitoreo con sede en Estados Unidos.

Intensos ataques aéreos impactaron diversas partes de Teherán a primera hora del viernes, así como zonas periféricas. Por el momento no estaba claro qué había sido atacado.