La temporada de gripe ha traído consigo más de 81,000 hospitalizaciones y 3100 muertes hasta la fecha. A pesar de estas cifras, solo el 34% de los adultos se han vacunado.
Entre los que no se vacunan, el 16% expresa preocupaciones sobre la seguridad de la vacuna y el 13% afirma que “nunca se enferman”. Esta resistencia plantea preguntas sobre las decisiones de salud pública.
Una investigación de la Universidad de Cornell, liderada por la profesora en psicología Valerie Reyna, sugiere que las decisiones de vacunación están más influenciadas por la intuición que por un análisis racional de riesgos y beneficios. Este estudio revela que los individuos a menudo procesan la información de forma emocional.
Hallazgos clave
La percepción sobre los riesgos y beneficios afecta significativamente las intenciones de vacunación.
En un grupo de jóvenes adultos, el conocimiento sobre la vacuna solo explicó el 14% de las intenciones de vacunación, en contraste con el 58% cuando se consideraron las respuestas basadas en las preguntas clave.
Reyna aboga por un enfoque comunicacional que incorpore principios de las preguntas clave para reducir la reticencia a la vacuna. Según la investigación, es fundamental contextualizar los datos para facilitar una comprensión más efectiva de los riesgos y beneficios de la vacunación.
“Tomamos decisiones basándonos en la esencia de la información: ¿En qué se resume toda esta información? ¿De qué trata realmente la decisión?”, afirmó Valerie Reyna, profesora de Desarrollo Humano Lois y Melvin Tukman en el Departamento de Psicología y la Facultad de Ecología Humana, recoge Newsweek.
La profesora sugiere que es vital desarrollar estrategias que conecten la información con valores fundamentales, como el deseo de proteger a la familia y la comunidad, en lugar de simplemente listar hechos. Esto podría mejorar significativamente la tasa de vacunación en el país.
“Si conocemos la esencia de cómo se siente alguien respecto a estas ideas, podemos explicar y predecir sus intenciones con respecto a la vacunación”, explica.
Preocupaciones sobre la vacunación
Las principales preocupaciones sobre la seguridad de las vacunas entre las personas no vacunadas giran en torno a efectos secundarios graves o desconocidos, desconfianza en instituciones y temores sobre ingredientes o desarrollo rápido. Estas inquietudes se basan en encuestas y estudios globales que identifican patrones consistentes.
La preocupación más citada es por efectos secundarios serios o desconocidos, reportada por cerca del 40% de adultos no vacunados contra COVID-19 en encuestas de EE.UU. Otros temores incluyen reacciones leves, alergias o impactos a largo plazo, amplificados por desinformación en redes sociales.
Además, prima la desconfianza institucional. Muchas personas expresan falta de confianza en gobiernos, farmacéuticas o procesos de desarrollo rápido de vacunas, viéndolos como motivados por intereses ocultos. Esto se asocia con teorías conspirativas y percepciones de riesgos subestimados.
Igualmente, temen que las vacunas no prevengan infecciones o contengan ingredientes dañinos como adyuvantes o preservantes. Estudios destacan miedos a infertilidad o toxicidad, a menudo basados en mitos más que en evidencia.
























