La reducción por parte del gobierno del presidente Donald Trump de su despliegue intensivo de control migratorio en el área de las Ciudades Gemelas ha sido recibida con alivio, pero autoridades estatales y municipales afirman que las pequeñas empresas y las comunidades inmigrantes aún enfrentan consecuencias.

Miles de agentes fueron enviados al área de Minneapolis y St. Paul para la Operación Metro Surge. El Departamento de Seguridad Nacional dijo que fue su mayor operación de control migratorio de la historia y la calificó como un éxito, pero la campaña de aplicación de la ley enfrentó crecientes críticas a medida que la situación se volvía cada vez más volátil.

Las muertes por disparos de los ciudadanos estadounidenses Renee Good y Alex Pretti a manos de agentes federales provocaron condenas y plantearon interrogantes sobre la conducta de los agentes, lo que impulsó cambios en la operación.

El gobernador de Minnesota Tim Walz y el alcalde de Minneapolis Jacob Frey, ambos demócratas, dijeron que el daño sería duradero e instaron al gobierno federal a ayudar a pagar los costos.

“Esta escalada federal sin precedentes ha trastocado la vida diaria, ha erosionado la confianza e infligido muchísimo daño en la operación que necesitamos brindar como ciudad”, dijo Frey el viernes. “No se debe dejar que los contribuyentes de Minneapolis paguen la cuenta de esta situación que ha sido creada por el gobierno federal”.

El alcalde y otros funcionarios de Minneapolis describieron las formas en que la ofensiva ha tensionado las finanzas de los residentes, las empresas y la propia ciudad. Gastos como horas extra del personal y limpiezas de calles le costaron a la ciudad 6 millones de dólares adicionales en enero, afirmaron.

La ciudad calcula que las pequeñas empresas han perdido decenas de millones de dólares en ingresos, y que se cancelaron miles de habitaciones de hotel, dijo Frey. Además, se estima que decenas de miles de personas, incluidos niños en edad escolar, necesitan servicios de apoyo como asistencia para el alquiler y alimentos.

En cualquier emergencia, es responsabilidad del gobierno federal ayudar en la recuperación, dijo Frey, señalando que era “aún más importante” cuando las agencias federales causaron el daño.