El ambicioso plan de expansión de centros de detención migratoria en todo Estados Unidos, impulsado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), ha encendido alertas por posibles sobreprecios millonarios y beneficios indirectos para grandes instituciones financieras. De acuerdo con una investigación del medio More Perfect Union, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) habría pagado cifras muy por encima del valor de mercado por almacenes adquiridos para este fin.
La estrategia forma parte de un esfuerzo más amplio por aumentar la capacidad de detención de inmigrantes en el país. Según los registros citados, el DHS buscaba adquirir propiedades por hasta $38 mil millones, con el objetivo de alojar a más de 92 mil personas. Tan solo en lo que va del año, el gobierno federal ya había gastado cerca de mil millones de dólares en la compra de decenas de almacenes.
ICE ha comprado con un sobreprecio superior al 100%
Para los investigadores, estas cifras no son anomalías aisladas. “En varias de las compras de almacenes del ICE… las propiedades eran propiedad de fondos inmobiliarios institucionales y se financiaban con deuda bancaria”, explicó Michael Wriston, de Project Salt Box. “Cuando el gobierno federal compró las propiedades, esas ventas coincidieron con el pago de los préstamos y la liberación de los gravámenes”.
En la práctica, esto sugiere que algunas de estas transacciones podrían haber servido como una salida financiera para activos en dificultades, permitiendo a inversionistas recuperar capital —o incluso obtener ganancias— con recursos públicos.
Entre los actores involucrados aparecen grandes firmas como Blue Owl Capital, Goldman Sachs y Deutsche Bank. En Pensilvania, un almacén vinculado a Blue Owl fue vendido al DHS por $119 millones, aproximadamente el doble de su valor estimado. La propiedad había quedado vacía tras la quiebra de la cadena minorista Big Lots en 2024.
En otro caso, Goldman Sachs refinanció un almacén en Maryland meses antes de que fuera vendido al gobierno, mientras que en Nueva Jersey una propiedad previamente vinculada al banco fue adquirida por ICE con un sobreprecio superior al 100%. Un portavoz de la institución declaró a More Perfect Union que el banco no participa en las decisiones operativas ni en la venta de activos individuales.
Deutsche Bank también figura en la lista.
Una de sus filiales vendió un almacén en Salt Lake City por $145 millones, más de 50% por encima de su valor estimado. La operación ha generado críticas adicionales debido al alto consumo de agua proyectado para el sitio, en medio de condiciones de sequía en la región.
El tema ha escalado al ámbito político. El 30 de marzo, 54 legisladores demócratas iniciaron una investigación sobre posibles irregularidades en estos contratos. En una carta oficial, señalaron “acuerdos apresurados y secretos”, así como pagos que superan ampliamente el valor real de las propiedades.
Además, los congresistas advirtieron sobre potenciales conflictos de interés entre funcionarios de la administración y empresas privadas involucradas en las transacciones, así como el uso de mecanismos de contratación propios del sector defensa para acelerar las adquisiciones.
Aunque el DHS ha pausado temporalmente algunas compras para revisarlas, el caso abre un debate más amplio sobre el costo real de las políticas migratorias y quién se beneficia económicamente de su implementación. Para los críticos, el esquema actual no solo impacta a los migrantes detenidos, sino también a los contribuyentes que financian estas operaciones.
























