Israel intensificó el martes sus ataques aéreos contra lanzadores de misiles iraníes y un sitio de investigación nuclear, mientras que Irán tomó represalias contra Israel y en toda la región del Golfo Pérsico, apuntando a embajadas estadounidenses e interrumpiendo los suministros de energía y los viajes.

Cuatro días después del inicio de una guerra que el presidente estadounidense Donald Trump sugirió que duraría varias semanas o más, casi 800 personas han muerto en Irán, entre ellas, algunas que Trump había considerado como posibles futuros líderes del país.

Mientras las explosiones resonaban el martes en Teherán y en Líbano —donde Israel dijo que tomó represalias contra combatientes de Hezbollah— la embajada estadounidense en Arabia Saudí fue bombardeada con drones. Irán ha disparado decenas de misiles balísticos contra Israel, aunque la mayor parte del fuego entrante ha sido interceptado. Once personas han muerto en Israel desde que comenzó el conflicto.

La naturaleza en espiral de la guerra plantea preguntas sobre cuándo y cómo terminará. Trump pareció dejar abierta la posibilidad de una participación militar estadounidense más amplia, al declarar el lunes al New York Post que no descartaba la posibilidad de tropas sobre el terreno.