La última jornada de la 52ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Lima acabó con la aprobación de una serie de declaraciones, entre ellas dos que abordaron las crisis políticas que hay en Nicaragua y Haití, respectivamente.

El máximo órgano de la OEA solicitó al régimen de Daniel Ortega a aceptar las ofertas de cooperación regional e internacional para que su país vuelva a los cauces del sistema interamericano.

En noviembre del año pasado, Nicaragua renunció al foro regional tras la condena unánime de la comunidad internacional por la reelección de Ortega, quien encarceló a sus principales rivales para asegurarse un cuarto mandato presidencial.

Precisamente, se pidió que el gobierno libere a los más de 200 presos políticos y cese el acoso judicial contra periodistas, oenegés y miembros de la Iglesia católica. La resolución fue promovida por Canadá, Antigua y Barbuda, Chile, Costa Rica y Estados Unidos.

Hubo países como Honduras que, durante el debate para la aprobación del proyecto de declaración, manifestaron que los nicaragüenses debían resolver sus propios problemas sin interferencia externa.

En la asamblea también se dio cuenta de una resolución para que los países de la región apuesten por brindar apoyo directo a Haití que, actualmente, atraviesa una crisis de seguridad interna a causa del avance del narcotráfico y las bandas criminales.

Entre las recomendaciones se planteó es que haya una capacitación en la policía haitiana para evitar posibles violaciones a los derechos humanos de ciudadanos que no están involucrados en actos delictivos, sino que solo protestan de manera pacífica en el país por el alza del precio de los combustibles.

Venezuela, las Malvinas y más

Durante el plenario final se llegó a la aprobación de una declaración que exige la inmediata liberación de los 245 presos políticos, según la oenegé Foro Penal, que hay en Venezuela.

Brasil, Canadá, Chile, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, Paraguay y Uruguay impulsaron este proyecto para presionar hacia una salida política a la crisis que comenzó en 2017 con Nicolás Maduro, quien se convirtió en el sucesor de Hugo Chávez en el poder.

Otro asunto que mereció la atención, y una posterior aprobación de una declaración, es el conflicto por las Islas Malvinas. La asamblea general de la OEA acordó que Argentina y el Reino Unido restablezcan las mesas de negociaciones para darle una salida a la controversia que lleva más de 30 años.

“Los derechos territoriales inalienables de la República Argentina sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur van juntos con la posición de esta región; se necesita una solución pacífica y negociada”, dijo el secretario general Luis Almagro, tras aprobarse el “renovado logro por Malvinas” que significa una “causa latinoamericana”.

Entre las demás declaraciones respaldadas por el foro se encuentran la implementación de mecanismos para combatir la inseguridad alimentaria, propuestas para atender la salud mental y consolidar el empoderamiento de las mujeres en los espacios políticos en América Latina.