Los astronautas de la misión Artemis II regresaron de la Luna el viernes con un dramático amerizaje en el Pacífico para concluir el primer viaje de la humanidad al satélite en más de medio siglo.

Fue un regreso triunfal para la tripulación de cuatro, cuyo sobrevuelo lunar que batió récord reveló no sólo extensas franjas de la cara oculta de la Luna —nunca antes vistas por ojos humanos—, sino también un eclipse solar total.

El comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen entraron en la atmósfera a una velocidad de Mach 33 —o 33 veces la velocidad del sonido—, una marcha vertiginosa no vista desde los viajes lunares Apolo de la NASA en las décadas de 1960 y 1970. Su cápsula Orion, apodada Integrity, hizo el descenso con piloto automático.

La tensión aumentaba en el Control de Misión a medida que la cápsula quedaba envuelta en plasma al rojo vivo durante el punto de máxima temperatura y las comunicaciones se interrumpían, algo planeado de antemano.

Todas las miradas estaban puestas en el escudo térmico de la cápsula, que protege la vida de los astronautas y debe soportar miles de grados de calor durante el reingreso. En el único vuelo de prueba de la nave, realizado sin tripulación en 2022, el exterior chamuscado del escudo regresó a la Tierra con un aspecto parecido al de los cráteres de la Luna.