El depuesto líder venezolano Nicolás Maduro llegó a Estados Unidos para enfrentar cargos criminales tras ser capturado en una audaz operación militar nocturna que el presidente Donald Trump dijo que prepararía a Estados Unidos para “dirigir” al país sudamericano y aprovechar sus vastas reservas de petróleo para vender a otras naciones.

Maduro aterrizó el sábado por la noche en un pequeño aeropuerto de Nueva York tras la operación en plena madrugada que lo extrajo a él y a su esposa, Cilia Flores, de su hogar en una base militar en la capital Caracas, un acto que el gobierno de Maduro calificó de “imperialista”. La pareja enfrenta cargos en Estados Unidos por participar en una conspiración de narcoterrorismo.

La acción dramática culminó una intensa campaña de presión de la administración Trump sobre el líder autocrático de Venezuela y meses de planificación secreta, resultando en la acción estadounidense más contundente para lograr un cambio de régimen desde la invasión de Irak en 2003. Expertos legales plantearon preguntas sobre la legalidad de la operación, que se realizó sin la aprobación del Congreso estadounidense. Mientras tanto, la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, exigió a Estados Unidos la liberación de Maduro argumentando que él era el líder legítimo y el tribunal supremo de Venezuela la nombró presidenta interina.