Los restos de los 32 militares fallecidos en Venezuela durante la operación estadounidense para capturar al expresidente Nicolás Maduro llegaron el jueves a Cuba en el marco de dos días de honras fúnebres que congregaron a decenas de miles de personas en las calles.
Las urnas con las cenizas de los militares fueron bajadas de una aeronave de Cubana de Aviación por soldados con guantes blancos y recibidas por el ministro del Interior, Lázaro Alberto Álvarez Casas, en un acto en el aeropuerto de La Habana.
Estaban presentes el presidente cubano Miguel Díaz-Canel, de uniforme y en su carácter de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, y el líder Raúl Castro.
“Los recibimos con profundo orgullo y eterno compromiso porque sabemos que la muerte no derrota a quienes caen con el fusil en la mano defendiendo una causa justa”, sostuvo Álvarez Casas.
“Reafirmamos que si algo ha demostrado esta dolorosa página de la historia es que el imperialismo podrá tener armas más sofisticadas, podrá disponer de inmensas riquezas materiales, podrá comprar la mente de los vacilantes, pero hay algo que jamás podrá comprar: la dignidad del pueblo cubano”, aseveró el funcionario.
A lo largo de los más de 18 kilómetros que separan el aeropuerto de la Plaza de la Revolución miles de personas se apostaron con banderas y carteles para rendirles homenaje mientras la caravana de jeeps descapotados pasaba en solemne silencio.
La llegada de los restos de los militares marca un momento de creciente tensión entre la isla y Estados Unidos, cuyo presidente Donald Trump exigió al gobierno de la nación caribeña pactar con él antes de que sea “demasiado tarde” y en vista de que Cuba podría dejar de recibir petróleo venezolano.
Aunque no hay detalles de la misión que desempeñaban los 32 militares y sólo se dio a conocer en los días previos sus nombres, edades y rangos, todo apunta a que se trataba de un contingente cercano a la seguridad de Maduro, quien fue capturado el 3 de enero junto a su esposa, Cilia Flores.
Luego de ser apresados el expresidente venezolano y su esposa fueron trasladados a Estados Unidos y enfrentan cargos por supuesto narcotráfico desde una cárcel de Nueva York, de los que se han desligado en reiteradas ocasiones.























