El presidente ruso Vladimir Putin dijo el viernes que prevé que la movilización de reservistas del ejército que ordenó para reforzar a sus soldados en Ucrania se complete en unas dos semanas, lo que le permitirá poner fin a una convocatoria impopular y caótica destinada a contrarrestar los avances ucranianos en el campo de batalla y consolidar su anexión ilegal de territorios ocupados.

Putin, que se enfrenta al descontento interno y a los reveses militares en un país vecino dotado de armas occidentales cada vez más avanzadas, también dijo a los periodistas que no se arrepiente de haber iniciado el conflicto y que “no se propuso destruir Ucrania” cuando ordenó a los soldados rusos invadirla hace casi ocho meses.

“Lo que está ocurriendo hoy es desagradable, por decirlo suavemente”, dijo tras asistir a una cumbre de la Comunidad de Estados Independientes en Astana, la capital de Kazajistán. “Pero todo esto lo habríamos tenido un poco más tarde, sólo que en peores condiciones para nosotros, eso es todo. Así que mis acciones son correctas y oportunas”.