El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, transmitió el sábado un mensaje tranquilizador a los aliados de Washington, con un tono menos agresivo aunque firme, sobre la intención de la Casa Blanca de remodelar la alianza transatlántica e impulsar sus prioridades luego de más de un año de retórica a menudo hostil del presidente Donald Trump hacia los aliados tradicionales.
Al recordar a su audiencia en la Conferencia de Seguridad de Múnich las raíces centenarias de Estados Unidos en Europa, Rubio dijo que el país seguirá ligado para siempre al continente incluso cuando impulsa cambios en su relación y en las instituciones internacionales que han sido el baluarte del orden mundial tras la Segunda Guerra Mundial.
Rubio intervino en la conferencia un año después que el vicepresidente estadounidense JD Vance sorprendió a la misma audiencia con una fuerte crítica a los valores europeos. Luego se produjeron una serie de declaraciones y medidas del gobierno de Trump contra los aliados, incluida la efímera amenaza lanzada el mes pasado por el republicano de imponer nuevos aranceles a varias naciones europeas en un intento por lograr el control estadounidense de Groenlandia, un territorio semiautónomo que pertenece a Dinamarca, aliado en la OTAN.
El canciller de Alemania, Friedrich Merz, inauguró la cumbre de este año el viernes pidiendo que Washington y Europa “reparen y revivan juntos la confianza transatlántica”, y apuntó que ni siquiera Estados Unidos es lo suficientemente poderoso como para actuar en solitario en un mundo cuyo antiguo orden ya no existe. Pero él y otros funcionarios europeos dejaron claro que se mantendrán fieles a sus valores, incluido su enfoque sobre la libertad de expresión, el cambio climático y el libre comercio.
























