Una enorme tormenta invernal arrojó el domingo aguanieve y nieve a lo largo de la región sur de Estados Unidos y hasta Nueva Inglaterra, causando temperaturas gélidas y paralizando el tráfico aéreo y por carretera. Las ramas de los árboles y los cables de luz sucumbieron ante el peso del hielo, y cientos de miles de hogares y negocios en el sureste se quedaron sin electricidad.

Se tenía previsto que el hielo y las nevadas continúen hasta hoy lunes en gran parte del país, seguidos de temperaturas por debajo del punto de congelación que provocarán que los “impactos peligrosos en los viajes y la infraestructura” persistan durante varios días, informó el Servicio Meteorológico Nacional.

Intensas nevadas caían desde el Valle de Ohio hasta el noreste, al tiempo que una “acumulación catastrófica de hielo” amenazaba la zona que va del Valle del Bajo Mississippi hasta la región central del Atlántico y el sureste del país.

El presidente Donald Trump aprobó declaraciones de emergencia para al menos una docena de estados. La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA por sus iniciales en inglés) desplegó equipos de rescate y suministros a varios estados, afirmó la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem.

En Nueva York, las comunidades cercanas a la frontera con Canadá ya han registrado temperaturas récord, como Watertown que llegó a -37 grados Celsius (-34 Fahrenheit) y Copenhagen -45 °C (-49 °F), dijo la gobernadora Kathy Hochul.