El vicepresidente JD Vance aterrizó en Armenia el lunes, un país que ningún vicepresidente o presidente de Estados Unidos ha visitado antes, mientras la administración Trump ofrecía oportunidades económicas mientras trabaja para avanzar en un acuerdo mediado destinado a poner fin a un conflicto de décadas con Azerbaiyán.
Vance y el primer ministro armenio Nikol Pashinyan firmaron un acuerdo para impulsar las negociaciones sobre un acuerdo de energía nuclear civil, y Vance declaró que Estados Unidos estaba dispuesto a exportar chips de computadora avanzados y drones de vigilancia a Armenia, e invertir en la infraestructura del país.
La visita se produce después de que Pashinyan firmara un acuerdo en la Casa Blanca en agosto con el presidente azerbaiyano Ilham Aliyev, donde los líderes firmaron acuerdos reafirmando su compromiso de firmar un tratado de paz. El texto del tratado fue inicialado por los ministros de relaciones exteriores, lo que indica una aprobación preliminar. Pero los líderes aún no han firmado el tratado y los parlamentos aún no lo han ratificado.
“La paz no la hacen los tímidos”, indicó Vance, quien planea viajar a Azerbaiyán el martes. “La paz no la hacen las personas enfocadas en el pasado. La paz la hacen las personas que están enfocadas en el futuro”.
El acuerdo de agosto entre las dos ex repúblicas soviéticas exige la creación de un importante corredor de tránsito denominado la Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad Internacional. La ruta debe conectar Azerbaiyán y su enclave autónomo de Nakhchiván, que están separados por una franja de territorio armenio de 32 kilómetros (20 millas) de ancho.
El puente terrestre había sido un punto de fricción en la resolución de un conflicto que duró casi cuatro décadas sobre el control de la región de Karabaj, conocida internacionalmente como Nagorno-Karabaj. La región había estado bajo el control de fuerzas étnicas armenias respaldadas por Armenia desde 1994. Una guerra de seis semanas en 2020 resultó en que Azerbaiyán recuperara el control de partes de la región y las áreas circundantes. En septiembre de 2023, Azerbaiyán lanzó un ataque relámpago que obligó a las autoridades separatistas a capitular. Después de que Azerbaiyán recuperó el control total de Karabaj, la mayoría de sus 120.000 residentes armenios huyeron a Armenia.
























