En una inusual aminoración de las hostilidades, Venezuela excarceló el sábado a siete presos estadounidenses y Estados Unidos a cambio dejó en libertad a dos sobrinos de la esposa del presidente venezolano Nicolás Maduro que estuvieron recluidos durante años por condenas por narcotráfico.
El canje de los estadounidenses, entre los que se encuentran cinco ejecutivos petroleros retenidos durante casi cinco años, es resultado de meses de diplomacia indirecta de parte de altos funcionarios estadounidenses —es decir conversaciones secretas con uno de los principales productores de petróleo y que adquirieron mayor urgencia después de que las sanciones impuestas a Rusia ejercieran presión sobre los precios mundiales de la energía.
El acuerdo constituye un raro gesto de buena voluntad del gobernante socialista Maduro, quien busca reconstruir las relaciones con Estados Unidos tras superar a la mayoría de sus opositores internos. Aunque la Casa Blanca negó que haya modificado su política hacia Venezuela, la excarcelación de los estadounidenses podría crear un espacio político para que el gobierno de Biden relaje las duras sanciones de Washington contra el sector petrolero de Venezuela en caso de que Maduro muestre avances en su diálogo intermitente con la oposición.
”No puedo creerlo”, dijo a The Associated Press Cristina Vadell, hija de Tomeau Vadell, uno de los estadounidenses liberados.
Mientras contenía las lágrimas de alegría en su cumpleaños 31, Cristina Badell, dijo: “Este es el mejor regalo de cumpleaños que haya recibido. Me siento muy feliz”.
El intercambio tuvo lugar el sábado en la isla caribeña de San Vicente y las Granadinas, gobernada por un aliado de Maduro, dijeron a la AP tres personas en Venezuela enteradas de la operación y que solicitaron el anonimato. Los prisioneros llegaron desde donde se encontraban en aviones separados, de acuerdo con el gobierno de Biden.
“Estas personas pronto se reunirán con sus familias y volverán a estar en los brazos de sus seres queridos, donde pertenecen”, dijo Biden en un comunicado.
Entre quienes fueron puestos en libertad se encuentran cinco empleados de la empresa Citgo, con sede en Houston —Tomeu Vadell, José Luis Zambrano, Alirio Zambrano, Jorge Toledo y José Pereira— que fueron atraídos a Venezuela justo antes del Día de Acción de Gracias de 2017 para asistir a una reunión en la sede de su empresa matriz, el gigante petrolero estatal PDVSA. Una vez allí, fueron detenidos por agentes de seguridad con los rostros cubiertos, que irrumpieron en una sala de conferencias de Caracas.