Las nuevas guías alimentarias instan a los ciudadanos a consumir más alimentos integrales y proteínas, mientras reducen el azúcar agregado y los alimentos altamente procesados. Esta guía surge en un contexto donde más de la mitad de los adultos luchan contra enfermedades crónicas relacionadas con la dieta.
El secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., y la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, fueron los encargados de emitir las Guías Alimentarias para Estadounidenses 2025-2030, que ofrecen recomendaciones actualizadas para una dieta saludable y sientan las bases para los programas y políticas federales de nutrición.
Las recomendaciones enfatizan la importancia de las verduras frescas, granos enteros y productos lácteos. A diferencia de las versiones anteriores, la nueva guía presenta una estructura invertida de la pirámide alimenticia, priorizando las grasas saludables y las proteínas, y sugiriendo evitar los alimentos ultraprocesados como galletas y cereales azucarados.
“Mi mensaje es claro: coman comida real”, dijo Kennedy en una reunión informativa en la Casa Blanca.
El impacto será significativo en el Programa Nacional de Almuerzo Escolar, que alimenta a millones de niños y que deberá adaptar sus requisitos de acuerdo con estas nuevas pautas. Esperan que los cambios se implementen en los próximos años, lo que podría mejorar la nutrición de los escolares en el país.
Reevaluación de grasas y proteínas
A pesar de la presión de algunos funcionarios, las recomendaciones no eliminan la advertencia sobre las grasas saturadas, sugiriendo, sin embargo, que las fuentes de grasas saturadas provengan de alimentos integrales.
Además, se ha incrementado la dosis recomendada de proteínas, sugiriendo un aumento a entre 1.2 y 1.6 gramos por kilogramo de peso corporal. La ingesta dietética anterior recomendada era de 0,8 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal, aproximadamente 54 gramos diarios para una persona de 70 kg, recuerda Associated Press (AP).
Expertos han expresado sus reservas con respecto a la preferencia por fuentes de proteínas animales sobre las vegetales, lo que podría llevar a un aumento en la ingesta calórica total de la población.
“En general, si las personas comen de la manera recomendada, consumirán más calorías, no menos”, dijo Marion Nestle, nutricionista y experta en políticas alimentarias que asesoró ediciones anteriores de la guía
Cambios en el consumo de azúcares y alcohol
Las nuevas guías proponen limitar el consumo de azúcares añadidos a no más de 10 gramos por comida y sugieren reducir el alcohol para una mejor salud.
La eliminación de límites específicos para el consumo de alcohol refleja un cambio hacia recomendaciones más generales respecto al estilo de vida.
Conflictos de interés en la elaboración de pautas
Las nuevas recomendaciones han sido criticadas por excluir las sugerencias de un panel de expertos convocado anteriormente, que había trabajado durante dos años. Varios miembros del nuevo grupo asesor están vinculados a la industria de la carne y los lácteos, lo que ha suscitado preocupaciones sobre posibles sesgos en la formulación de las guías.
Estas recomendaciones son un intento por parte de la administración de promover una dieta más saludable entre los estadounidenses y reflejan la creciente necesidad de abordar la crisis de salud pública relacionada con la alimentación.
“El principal beneficio de las pautas dietéticas es brindar a las personas una herramienta que les ayuda a mantenerse saludables. En este país, tenemos una epidemia de obesidad que causa enfermedades crónicas de forma generalizada”, afirmó Lori Tremmel Freeman, directora ejecutiva de la Asociación Nacional de Funcionarios de Salud de Condados y Ciudades. “Las pautas de dieta y ejercicio nos ayudan a que las personas se concentren en cómo mantenerse saludables y evitar enfermedades crónicas”, recogió CNN de sus declaraciones.
























