La Acanthamoeba es un organismo unicelular que puede ocasionar infecciones oculares severas, principalmente en portadores de lentes de contacto. Teresa Sánchez, de 33 años y residente de Las Vegas, sufrió de queratitis por Acanthamoeba durante tres meses sin un diagnóstico preciso, un caso que sirve para ilustrar el alcance de este afección.
Inicialmente, los síntomas de Sánchez fueron malinterpretados, lo que exacerbó su situación, hasta que buscó información sobre su enfermedad por su cuenta. Se enteró por internet de que sus síntomas parecían ser compatibles con los de una enfermedad rara, la queratitis por Acanthamoeba.
Luego se conoció que un pequeño invasor estaba librando una guerra contra su córnea, destruyendo permanentemente su visión y causándole un dolor intenso y ardiente que se irradiaba por toda su cabeza, recoge CNN.
“No podía tener las persianas abiertas en mi habitación, porque me causaba un dolor muy fuerte en el ojo”, dijo Sánchez.
El Dr. Paul Barney, optometrista y director del Instituto de Cataratas y Láser del Pacífico en Anchorage, Alaska, explicó cómo este patógeno se adhiere y daña la córnea, lo que puede conducir a pérdida permanente de la visión.
Un enemigo microscópico
A nivel mundial, se registran alrededor de 23,000 casos al año. Sin embargo, el diagnóstico temprano es problemático, ya que muchos optometristas no están familiarizados con la enfermedad. Este desconocimiento puede resultar en diagnósticos erróneos, como sucedió en el caso de Sánchez. Cabe destacar que entre el 85 % y el 95 % de las personas infectadas usan lentes de contacto, lo que crea condiciones favorables para la Acanthamoeba.
Las lentes de contacto pueden causar abrasiones corneales que proporcionan al patógeno una vía de entrada; incluso puede adherirse a la superficie de una lente o quedar atrapada entre una lente de contacto y el ojo, lo que facilita su penetración a mayor profundidad, precisa la escritora especializada en salud Kristen Rogers en CNN.
Los tratamientos de esta afección varían desde gotas antiamebianas hasta posibles trasplantes de córnea. Sin embargo, la resistencia del parásito y la sensibilidad ocular complican el manejo de la enfermedad, con tratamientos que a menudo generan intenso dolor.
Otro testimonio, como el de Grace Jamison, una mujer de 20 años del oeste de Estados Unidos y quien tuvo una experiencia similar a la de Teresa Sánchez, refleja la complejidad del diagnóstico y tratamiento. Desarrolló queratitis por Acanthamoeba en ambos ojos después de usar lentes de contacto mientras se duchaba en República Dominicana. Al regresar a casa, acudió a un optometrista que la mal diagnosticó y le recetó una gotas con esteroides; al cabo de una semana quedó temporalmente ciega, antes de comenzar el tratamiento adecuado.
Recomendaciones para la prevención
Expertos aconsejan a los usuarios de lentes de contacto seguir estrictamente las pautas de higiene y cuidado. Alternativas como el uso de gafas o cirugía de corrección visual están surgiendo como opciones viables para evitar infecciones fatales.
A pesar de las dificultades, historias de éxito emergen, como la de Sánchez, quien tras un trasplante de córnea recuperó una visión casi perfecta. La importancia del apoyo psicológico y la confianza en los médicos son fundamentales para el proceso de recuperación.
Lentes de contacto durante actividades de riesgo
Los expertos recomiendan evitar por completo el empleo de lentes de contacto durante actividades de riesgo como nadar o ducharse, debido al alto riesgo de infecciones oculares graves causadas por microorganismos presentes en el agua. El agua, incluso la clorada o de la ducha, puede contener bacterias como Acanthamoeba que se adhieren a las lentes y provocan queratitis corneal, con síntomas como dolor intenso, enrojecimiento y posible pérdida de visión.
Riesgos principales. El material poroso de las lentes absorbe agua y contaminantes, creando heridas en la córnea que facilitan infecciones. Nadar con lentes rígidos permeables al gas aumenta el riesgo de que se salgan, mientras que las lentes blandas retienen químicos y bacterias. Ducharse o usar jacuzzi con lentes puestos es igual de peligroso, según la FDA y la Asociación de Optometristas de EE.UU.
Recomendaciones específicas:
- Quítese las lentes antes de cualquier contacto con agua, incluyendo nadar, bañarse o lavarse la cara.
- Si el agua toca las lentes, deséchelas o desinféctelas toda la noche antes de reutilizarlas; prefiera lentes diarias desechables.
- Use gafas de natación impermeables o graduadas como alternativa segura para mantener la visión.
- Siempre consulte a un óptico o especialista para consejos personalizados.
Medidas de higiene en lentes de contacto
Los usuarios de lentes de contacto deben seguir medidas estrictas de higiene para prevenir la queratitis por Acanthamoeba, un protozoo presente en el agua que puede causar infecciones graves en la córnea.
Higiene de manos. Lava las manos con agua y jabón neutro antes de manipular las lentes, y sécalas completamente con una toalla limpia sin pelusa. Esta práctica reduce drásticamente el riesgo de contaminación.
Limpieza de lentes. Limpia, frota y enjuaga las lentes cada día con solución desinfectante específica recomendada por un profesional, nunca con agua del grifo o saliva. Almacénalas en un estuche limpio con solución fresca, cambiando esta diariamente.
Cuidado del estuche. Reemplaza el estuche cada 3 meses o al iniciar una nueva botella de solución, déjalo secar al aire abierto después de usarlo y evita cualquier contacto con agua no estéril. No dejes las lentes en el estuche por días sin cambiar la solución.
Evitar exposición al agua. Quítate las lentes antes de ducharte, nadar, usar jacuzzis o cualquier actividad con agua, ya que esta puede contener Acanthamoeba. Opta por lentes desechables diarias para minimizar riesgos.






















