Un nuevo estudio derrumba la creencia de que la calidad del descanso depende exclusivamente de las horas de sueño, sino que implica otros factores. Investigadores de la Escuela de Estudios Avanzados IMT Lucca han encontrado que la calidad percibida del sueño no se limita a su duración, sino que también depende de la ludidez de estos. Dirigido por el profesor Giulio Bernardi, el estudio fue publicado en la revista Plos Biology.

El estudio involucró a 44 adultos sanos que fueron observados durante cuatro noches en un laboratorio. Se registraron más de mil despertares, junto con la actividad cerebral de los participantes, lo que iluminó la relación entre la inmersión onírica y la percepción del descanso.

“No toda la actividad mental durante el sueño se percibe igual: la calidad de la experiencia, especialmente cuán inmersiva es, resulta determinante”, afirmó el científico, en declaraciones recogidas por Infobae.

La comparación de los relatos de sueños vívidos y vagos mostró que la sensación de un sueño profundo estaba correlacionada con sueños ricos en contenido. Las experiencias oníricas intensas llevaron a un aumento en la percepción de la profundidad del sueño, a diferencia de los sueños fragmentarios.

Hallazgos clave

Bernardi enfatiza que no toda la actividad mental durante el sueño es igual en calidad. Los sueños inmersivos generan una sensación de sueño más profundo, a pesar de que los índices biológicos de presión de sueño disminuyan. Este fenómeno sugiere que los sueños podrían servir como un mecanismo que mejora la experiencia del sueño.

La investigación abre nuevas áreas de estudio sobre cómo los sueños influyen en la calidad del sueño, sugiriendo que las alteraciones en la vividez de los sueños podrían contribuir a la sensación de falta de descanso en algunas personas. Esto cuestiona la idea tradicional de que la duración del sueño es el único factor determinante para un buen descanso.

Nuevas fronteras en la investigación sobre el sueño

El estudio se llevó a cabo en colaboración con el centro de investigación médica Fondazione Gabriele Monasterio y propone que los sueños desempeñan un rol fundamental en la regulación de la experiencia onírica.

Se ha establecido un laboratorio conjunto para investigar más a fondo la fisiología del sueño y su relación con la actividad cerebral.

Cómo hacer los sueños más inmersivos

Puedes mejorar la calidad y la inmersión de tus sueños trabajando tanto en tu sueño en general como en tu atención y recuerdo de las experiencias oníricas. A continuación, algunos métodos prácticos comprobados:

Estabilizar el sueño y el descanso

  • Mantén horarios de acostarte y levantarte lo más regulares posible, incluso los fines de semana, para que el ciclo de sueño (especialmente REM) se estabilice.
  • Dormir 7–9 horas por noche aumenta las probabilidades de tener sueños más vívidos e inmersivos, sobre todo en la última parte de la noche.

Ambiente y rutina al dormir

  • Reduce antes de dormir: luz azul de pantallas, ruido fuerte y estímulos mentales intensos; esto favorece un sueño más profundo y continuo, lo que a su vez mejora la calidad de los sueños.
  • Incluye una rutina de relajación (baño tibio, lectura suave, respiración lenta o meditación) para que el cerebro entre en un estado más receptivo a experiencias oníricas fluidas.

Aumentar la conciencia del sueño

  • Lleva un diario de sueños: al despertar, anota todo lo que recuerdes, por fragmentado que sea. Esto refuerza tu capacidad de recordar y, con el tiempo, hace que los sueños se vuelvan más vívidos e inmersivos.
  • Practica “chequeos de realidad” en la vigilia (por ejemplo, preguntarse: “¿estoy soñando?” y mirar las manos o un reloj), lo que aumenta la probabilidad de alcanzar sueños lúcidos, donde eres consciente de que estás soñando y puedes moldear la inmersión del escenario.

Técnicas de relajación y atención plena

  • Meditación y mindfulness realizados de forma regular aumentan la actividad parasimpática y ayudan a reducir microdespertares nocturnos, favoreciendo un sueño más profundo y con sueños más coherentes.
  • Técnicas de relajación progresiva (tensar y soltar grupos musculares) y respiración abdominal ayudan a entrar en sueño con menos revolución de pensamientos, lo que facilita sueños más inmersivos frente a pensamientos fragmentados.

Potenciar la inmersión con estímulos suaves

  • Algunas técnicas de “ingeniería del sueño” usan sonidos suaves o música relajante durante el sueño REM para reforzar la continuidad onírica y la sensación de profundidad, siempre que no interrumpan el descanso.
  • Enfoques más innovadores, como realidad virtual relajante antes de dormir, pueden calmar la mente y prepararla para un sueño más profundo e inmersivo, aunque esto es más experimental y debe usarse con moderación.