Poco antes de concluir su vertiginosa visita a China el viernes, el presidente Donald Trump seguía insistiendo en que las dos potencias mantienen una buena relación que sigue mejorando, a pesar de las marcadas diferencias en temas como Irán y Taiwán, entre otros.
La iniciar su último día en Beijing, Trump insistió en redes sociales que el mandatario chino Xi Jinping lo había “felicitado por tantos enormes éxitos” y que únicamente se refería a su predecesor, el expresidente Joe Biden, cuando “de manera muy elegante se refirió a Estados Unidos como una nación quizás en declive”.
Pero la visión optimista de Trump sobre la relación entre Estados Unidos y China choca con algunas complicadas verdades en torno a los asuntos más delicados entre las dos superpotencias.
Beijing ha mostrado poco interés público en las solicitudes de Estados Unidos para que se involucre más en la solución del conflicto en Irán, aunque Trump afirmó en una entrevista con Sean Hannity, de Fox News, que Xi se había ofrecido a ayudar. Además, la Casa Blanca cree que Beijing aún puede hacer más para frenar el flujo hacia México de precursores químicos para la elaboración de fentanilo , el cual ha causado estragos en muchas comunidades de Estados Unidos.
Xi, por su parte, advirtió a Trump durante sus conversaciones privadas que sus diferencias con relación a Taiwán, si se manejan mal, podrían poner a las dos potencias más dominantes del mundo en un camino hacia “choques e incluso conflictos”, según funcionarios del gobierno chino.























