Un pletórico Donald Trump llegó el lunes a la cumbre del G7 en Francia tras alcanzar un acuerdo con Irán para poner fin a la guerra en Oriente Medio y con la mirada puesta en «hacer algo» sobre el conflicto en Ucrania.

Francia organizó esta cumbre de tres días de los líderes del grupo de grandes economías industrializadas con el objetivo de reducir la brecha con Trump, pero el acuerdo alcanzado entre Washington y Teherán sacudió el encuentro.

El G7 está impaciente por reabrir el estrecho de Ormuz para aliviar la presión sobre los precios del petróleo, que recibieron la noticia del acuerdo con una bajada notable, y Trump dijo que este estaría «completamente abierto» el viernes.

Sin embargo, las dudas planean sobre si los petroleros deberán pagar un peaje para atravesarlo. Aunque Washington dijo que no, la cancillería iraní aseguró este lunes que deberán abonarse tasas por «servicios de navegación», entre otros.

Aunque el texto del acuerdo todavía no es público, los dirigentes de los otros países del G7 (Francia, Alemania, Canadá, Italia, Japón y el Reino Unido) esperan que el inquilino de la Casa Blanca dé detalles desde la cena de apertura de la cumbre este lunes.

Entre las otras incertidumbres figuran las implicaciones del pacto para Líbano y para las actividades nucleares y balísticas de Irán, así como el papel de una misión naval internacional propuesta por Londres y París que Trump ya cuestionó.

Ante Macron, el estadounidense aseguró que no necesitan «mucha ayuda» para reabrir el estrecho, aunque estimó que no es «una mala idea tener uno o dos barcos de algunos países (…) porque nunca se sabe», enfriando las expectativas del francés.