Una reciente investigación publicada en Environmental Pollution sugiere una asociación entre niveles elevados de glifosato y el parto prematuro en mujeres embarazadas. Este herbicida, utilizado comúnmente en la agricultura y los jardines, podría tener efectos adversos durante la gestación.
El estudio realizado por investigadores de NYU Langone Health analizó datos de 1,450 mujeres entre 2016 y 2019. Las participantes proporcionaron muestras de orina, permitiendo a los investigadores medir la exposición al glifosato y su producto de degradación, el ácido aminometilfosfónico (AMPA).
Entre los resultados clave se encontró
Riesgo de parto prematuro. Se identificó un aumento del 35% en la probabilidad de parto prematuro asociado a altas concentraciones de glifosato.
Parto prematuro espontáneo. Esta probabilidad se duplicó en casos de parto prematuro espontáneo.
Los bebés que nacen prematuramente corren mayores riesgos de sufrir dificultades respiratorias, infecciones y problemas de desarrollo a largo plazo.
Teresa Herrera, autora principal del estudio y candidata a doctora en el Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York, consultada por Newsweek, sugiere medidas prácticas, como consumir alimentos orgánicos y lavar frutas y verduras, para reducir la exposición al glifosato durante el embarazo.
Herrera añadió que cualquier persona preocupada por la exposición a sustancias químicas durante el embarazo debería consultar con su médico.
Implicaciones de salud pública
El parto prematuro representa un desafío significativo en la salud pública, relacionado con complicaciones en los recién nacidos.
Aunque el estudio no prueba causalidad, se suman evidencias que sugieren que el glifosato puede influir en el embarazo y los resultados del parto, lo que requiere más investigación.
Medición de exposición al glifosato
La forma más efectiva y común de medir la exposición al glifosato en el cuerpo humano es mediante el análisis de sus niveles en orina, usando técnicas analíticas sensibles como la cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas (LC-MS/MS).
Los biomarcadores más usados para evaluar exposición al glifosato son:
- Glifosato (la molécula original)
- AMPA (ácido aminometilfosfónico), su principal metabolito
- En algunos casos, POEA (polioxietilamina), un surfactante presente en ciertas formulaciones comerciales
Estos compuestos se eliminan principalmente por vía renal, por lo que la orina es la matriz biológica más utilizada para su detección.
Métodos analíticos disponibles
Las técnicas más empleadas y validadas incluyen:
- LC-MS/MS (cromatografía líquida de alta resolución con espectrometría de masas en tándem): es el método de referencia por su alta sensibilidad y especificidad, capaz de detectar niveles muy bajos (en el rango de µg/L o ng/mL).
- HPLC (cromatografía líquida de alto rendimiento) con detección UV o derivatización fluorogénica: usado en laboratorios de toxicología, aunque requiere pasos adicionales de preparación de muestra.
- ELISA (ensayo por inmunoabsorción ligado a enzimas): método más rápido y menos costoso, útil para cribado, pero con menor especificidad y posibilidad de falsos positivos.
- GC-MS (cromatografía de gases con espectrometría de masas): menos común para glifosato debido a su baja volatilidad, pero posible con derivatización química previa.
Muestras biológicas utilizadas
- Orina: es la muestra más frecuente y recomendada, especialmente en las primeras 24–72 horas tras la exposición, ya que el glifosato se excreta rápidamente (la mayor parte en menos de 48 horas).
- Suero/plasma: menos común, pero posible en casos de intoxicación aguda.
- Saliva: emergente como alternativa menos invasiva, aunque aún en validación.
Consideraciones prácticas
- La medición debe realizarse lo antes posible tras la exposición, dado el corto tiempo de vida biológica del glifosato.
- Los resultados se interpretan en contexto: niveles detectables no siempre indican toxicidad, pero sí confirman exposición reciente.
- En estudios ocupacionales o epidemiológicos, se suelen usar muestras de orina de primer chorro de la mañana o muestreos repetidos para captar variabilidad.





















