Ante el riesgo de un aumento de la violencia contra las mujeres durante el Mundial, refugios en México se preparan para las consecuencias que, según advierten, han quedado relegadas en la estrategia oficial, mientras coordinan esfuerzos con redes de Estados Unidos y Canadá.

Detrás de los estadios y las zonas de aficionados, una red de refugios de los tres países norteamericanos mantiene mecanismos para atender a mujeres que enfrenten violencia durante el torneo, incluido el traslado seguro y gratuito a sus países de origen.

«El Mundial finaliza, pero la violencia no», dijo a EFE Wendy Figueroa Morales, directora general la Red Nacional de Refugios (RNR).

Figueroa explicó que la iniciativa surgió «ante la debilidad» que observaron en los tres países para abordar el tema, en contraste con la atención que se ha dado a aspectos como el turismo y los beneficios económicos del torneo.

«Pero invisibilizando realmente que la violencia contra las mujeres está presente antes, durante y después del Mundial», insistió.

Señaló que algunas mujeres podrían enfrentar situaciones de explotación, desaparición o quedar varadas lejos de casa, en un país con más de diez feminicidios diarios, según cifras oficiales y de ONG.

En México, la estrategia federal contempla acciones de prevención, capacitación y atención inicial, desde campañas informativas hasta el fortalecimiento de mecanismos de denuncia y canalización.

Fue presentada en marzo por la entonces secretaria de las Mujeres, Citlalli Hernández, aunque su implementación coincide con cambios en la institución. Tras la renuncia de Hernández en abril, Laura Itzel Castillo, actual presidenta del Senado, fue designada el lunes pasado como nueva titular, pero asumirá después del 31 de agosto.

Más allá de los cambios en la Secretaría, Figueroa consideró que, pese a que el Gobierno se define como «feminista», las mujeres siguen sin ocupar un lugar central en las políticas públicas que sobrevivan esos relevos institucionales.