En el tercer día de vigencia del estado de excepción que el presidente Rodrigo Paz dictó para frenar más de 50 días de protestas, el exmandatario Evo Morales — al que el gobierno acusa de azuzar el conflicto — llamó a sus seguidores a una pausa en los bloqueos en el centro del país andino.
Morales (2006-2019), líder de los cocaleros, anunció por la tarde una pausa junto a otros dirigentes en el Chapare, considerado su feudo en el centro de Bolivia. “No es rendirnos”, aseguró a la emisora cocalera Kausachun Coca.
Previamente, un grupo de choferes que bloqueaba calles en La Paz para exigir combustible fue disuadido por la policía, pero en las estaciones de servicio de varias ciudades todavía se veían kilométricas filas de gente.
Las protestas con cortes de ruta que han paralizado a La Paz y otras ciudades fueron las más largas y duras de los últimos años tras la derrota en las urnas a fines del año pasado del Movimiento al Socialismo (MAS) el partido de Morales que gobernó por casi dos décadas. Iniciaron con demandas sectoriales y salariales y escalaron hasta pedir la dimisión del Paz ante la falta de soluciones a la peor crisis económica en cuatro décadas.
























