El número de personas que solicitaron el seguro por desempleo en Estados Unidos disminuyó la semana pasada y se mantuvo en mínimos históricos, ya que los despidos son poco frecuentes y la mayoría de los estadounidenses goza de seguridad laboral.
Las solicitudes bajaron a 203.000 la semana pasada desde una cifra revisada de 207.000 la semana anterior, informó el Departamento de Trabajo el jueves. El promedio de solicitudes de cuatro semanas, que suaviza las fluctuaciones semanales, subió levemente a 205.500.
Este dato es un indicador indirecto de los despidos, y los economistas las siguen de cerca porque pueden ofrecer pistas tempranas sobre hacia dónde se dirige el mercado laboral. Durante el último año, las solicitudes se han mantenido en su mayoría en un rango históricamente bajo de 200.000 a 230.000 por semana.
La economía y el mercado laboral de Estados Unidos han demostrado resiliencia frente a los altos precios de la gasolina provocados por los combates con Irán. La tasa de desempleo en Estados Unidos es baja, de 4,1%. Esto se debe en parte a que la ofensiva del presidente Donald Trump contra la inmigración y las jubilaciones de los baby boomers implican que menos personas compiten por los empleos: más de 1,3 millones de personas han salido de la fuerza laboral de Estados Unidos durante el último año.
Las empresas, marcadas por la inesperada escasez de trabajadores que siguió al fin de los confinamientos por COVID-19, se muestran reacias a prescindir de personal. Pero tampoco están contratando mucho. Por eso, los tiempos son difíciles para los estadounidenses que buscan ingresar al mercado laboral y para quienes perdieron su empleo y buscan uno nuevo. Los economistas describen un mercado laboral de “no contratar, no despedir”.
























