El FBI y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) no participarán como observadores electorales en las próximas elecciones de medio mandato, según informó el Departamento de Justicia en un documento presentado ante un tribunal federal. La decisión llega en medio de una disputa legal sobre el papel de las autoridades federales durante los comicios.
La dependencia confirmó que personal de otras agencias, entre ellas la Oficina Federal de Prisiones, la ATF y la DEA, sí desempeñará funciones de observación electoral. La presentación judicial no implica que el FBI o ICE queden excluidos de todas sus funciones habituales relacionadas con la seguridad o la aplicación de la ley.
El documento se presentó después de que la NAACP, una de las principales organizaciones de derechos civiles del país, demandara al Gobierno para impedir que fiscales y otros integrantes de las fuerzas del orden actúen como observadores electorales.
La controversia se intensificó después de que el Departamento de Seguridad Nacional señalara que los agentes de ICE no estarían presentes en los centros de votación. Sin embargo, en septiembre, el secretario del DHS, Markwayne Mullin, afirmó que podrían acudir si existía una amenaza contra un centro electoral o si debían ejecutar una orden judicial contra una persona buscada.
Esas declaraciones llevaron a Denver a presentar una demanda para impedir que ICE acudiera a los lugares de votación bajo esos supuestos. La ciudad argumentó que utilizar agentes federales para realizar detenciones en esos espacios podría vulnerar la legislación que restringe la presencia de fuerzas armadas en los sitios donde se celebran elecciones.
Aunque la exclusión del FBI y de ICE de esta operación de observación representa una precisión importante, las demandas siguen poniendo bajo escrutinio los límites de la actuación federal durante las elecciones.























