La tregua más larga en la guerra en Ucrania, limitada a un área de la región de Jersón y que fue negociada por la primera dama de Estados Unidos, llegó a su fin este domingo, informó un funcionario ucraniano.

La inusual pausa en más de cuatro años y medio de combates, iniciada el martes de madrugada, permitió el envío de una misión humanitaria a la ciudad de Oleshki, ocupada por Rusia desde 2022.

«El alto el fuego, que estuvo vigente del 27 de octubre al 1 de noviembre, ha concluido», declaró el defensor del Pueblo de Ucrania, Dmytro Lubinets.

Fue un «importante paso en nuestros esfuerzos humanitarios conjuntos», agregó.

Según un alto funcionario de la presidencia ucraniana, la cancillería presentó «una propuesta para extender» el cese del fuego. Pero «los rusos no quieren», dijo esta fuente a la AFP.

Ninguna de las partes denunció violaciones del alto el fuego desde su entrada en vigor, en lo que un parlamentario ucraniano describió como la «mayor desescalada desde 2022».

Para los habitantes de Jersón, que viven bajo el fuego cruzado de ambos bandos, el cese de hostilidades supuso un soplo de aire fresco.

«Tenemos que aprovechar este tiempo para hacer cosas», declaró Volodimir Omeltchenko, un jardinero de 38 años, que está podando rosales de cara al invierno.

El conflicto, desencadenado en 2022 por la invasión rusa, ha devastado zonas del este y el sur de Ucrania, ha dejado cientos de miles de muertos y ha obligado a millones de personas a abandonar sus hogares.

El alto el fuego que expiró este domingo fue acordado con la mediación de la primera dama estadounidense, Melania Trump, permitió evacuaciones voluntarias hacia Ucrania o Rusia.

Otros, aprovecharon la tregua para volver a sus hogares en Jersón. En el caso de Yulia Mayfeld no lo hacía desde que hace cinco años huyó con sus hijos hacia la cercana región de Odesa.

«Ha pasado tanto tiempo, tanto tiempo», dice con lágrimas en los ojos y una enorme sonrisa. «Vine solo para que los niños pudieran volver a sentir lo que es un hogar, esa sensación íntima de hogar, el lugar donde nacieron», afirma.

Sus hijas gemelas Sofia y Victoria, de nueve años, «no recuerdan realmente cómo era», explica. En cambio, su hijo Pavlo se acuerda de su último cumpleaños allí con sus amigos de la infancia.

«Echo muchísimo de menos esta ciudad», asegura el niño de 11 años, que subió corriendo las escaleras hasta su habitación, todavía llena de juguetes.

La familia tenía previsto volver el domingo a Odesa y «cerrar el capítulo de Jersón», dice la madre.

Un oficial militar ucraniano, que habló bajo condición de anonimato, expresó su preocupación de que los combates sean «peores que antes» cuando termine la tregua.

Según este militar, las fuerzas rusas, desplegadas al otro lado del río Dniéper, aprovecharon los últimos días para concentrar nuevos efectivos, trasladar reservas de munición y recopilar información sobre las posiciones ucranianas mediante drones.