Carlos Eduardo Espina conoce de primera mano los sacrificios que implica ser un inmigrante en Estados Unidos.

El joven, de padre uruguayo y madre mexicana, llegó al país a los cinco años, pero luego de que a su progenitora, que contaba con una visa temporal, la deportaran en el 1997 por complicaciones con las autoridades migratorias tras un viaje al país azteca para renovar el permiso.

“Una vez que mi madre tuvo que salir de Estados Unidos para renovar su visa, le preguntó a un abogado aquí que si iba a haber problema. ‘No, no, no, no hay problema, listo; vas y entras y ya está’. Ella va a México y cuando intenta entrar, le empiezan a preguntar que por qué tenía un hijo en Estados Unidos y estaba con una visa temporal…El punto es que le quitaron la visa y la pusieron en proceso de deportación… En ese entonces, mi hermano mayor tenía unos pocos meses. Mi papá se tuvo que quedar en EE.UU. porque él trabajaba aquí, y él llevó a mi hermano a vivir con ella en México. El iba a visitar a mi mamá, iba y venía. En una de esas, mi madre quedó embarazada (de mí)”, relató el joven, hoy con 23 años.

A la mujer le tomó más de tres años cerrar su caso. Su esposo y padre de Espina-ya juramentado como ciudadano estadounidense- la solicitó como conyugue. El uruguayo, quien llegó en los 80 a EE.UU. huyendo de la dictadura en el país sudamericano, también pidió al joven y a su hermano.

Desde que Espina emigró a EE.UU. con sus padres han pasado unas dos décadas, pero los impedimentos que enfrentó su madre para caminar y trabajar libremente en el país, lo siguen sufriendo hoy día millones de indocumentados en este país.

Es precisamente esta realidad la que, según declaró en entrevista con El Diario, lo incentiva a continuar su labor de activismo, dentro y fuera de las redes sociales, en favor de una reforma migratoria y de políticas que faciliten la obtención del estatus legal para los aproximadamente 11 millones de indocumentados en EE.UU.

“Ya viviendo aquí en Estados Unidos, Texas está lleno de inmigrantes…pero uno de chico ve cosas y no entiende lo que está sucediendo, todo normal, todo está bien. Hasta que uno crece y ve que las cosas no son normales. Como a eso de los 15 o 16 años, que uno va desarrollando más consciencia, me empecé a preguntar por qué deportan de nuestra comunidad, pero por qué de otra no deportan. Como que algo aquí no me cuadra”, recuerda el joven, creador del Fondo Solidario de Refugiados Detenidos, iniciativa mediante la cual intercambió cartas con decenas indocumentados detenidos en cárceles del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE).

El discurso antimigrante del expresidente Donald Trump y la polarización que desató en la ciudadanía lo llevó a reforzar aún más su lucha. Fue como si en el rompecabezas de su vida se ubicaran de manera “natural” todas las piezas.

Discurso antinmigrante de Trump y campaña electoral del 2016 reforzó su activismo

“Ahí (campaña electoral del 2016), sabemos que fue cuando la inmigración se encendió muchísimo. Fue un tema muy controversial, o lo apoyabas o estabas en contra. Eso de Trump, de que los inmigrantes son violadores y criminales, pues uno empezó a ver las cosas en televisión, y cómo que no sé, ‘como que está rara la cosa’. ¿Por qué tanto odio hacia los inmigrantes?, si mis padres también son inmigrantes, mis amigos también. Uno empieza a crear consciencia de lo que está alrededor, y se pone a pensar, ‘ah, pues todo esto está relacionado a como cuando deportaron a mi mamá, cuando deportaron a los padres de mis amigos…como que uno empieza a conectar las piezas”, narró.

El joven, con residencia en Texas pero estudiante de leyes en la Universidad de Las Vegas, en Nevada, es actualmente el principal portavoz del evento “Un Día sin Inmigrantes”, pautado para el próximo 14 de febrero a nivel nacional.

La iniciativa, similar a la realizada en el 2017, busca paralizar negocios en todo el país para evidenciar la importancia de la comunidad inmigrante como motor económico en EE.UU.

Espina se siente traicionado por Biden

Espina, quien admite abiertamente haber votado por el actual presidente Joe Biden y motivado a sus seguidores a que hicieran lo mismo, aprovecha ahora para denunciar que el demócrata no ha hecho lo suficiente para cumplir con sus promesas, y que ese será otro de los grandes reclamos el próximo 14 de febrero.

“Llegó el nuevo Gobierno, le voy a dar unos meses a ver qué pasa, dijo que una reforma (migratoria), que esto y lo otro. Esperando todo el 2021 y no pasa nada. Y no solo que no hubo reforma migratoria, sino que muchas de las políticas antiinmigrantes que existen, las continuó. Hace unos días salió que están deportando a venezolanos y mandándolos a Colombia. Más allá de la reforma migratoria, es toda la narrativa antiinmigrante que lleva este Gobierno que no es lo que prometieron en campaña. Yo, como alguien que lo apoyó públicamente, me siento traicionado, frustrado y enojado”, se sinceró el activista.

Biden puede hacer más por los inmigrantes, insiste Espina

Espina además le restó peso al argumento de que es el Congreso federal el que tiene mayor control en cuanto a las decisiones relacionadas con una reforma migratoria o una vía que permita acceder a la residencia permanente a los que llegaron a EE.UU. antes de 2010, que es lo que se está discutiendo actualmente.

“Más allá de la reforma, y de si hay apoyo o no en el Congreso, son las acciones que está tomando cada día su Administración…una Administración supuestamente pro inmigrante no estaría deportando gente, igual que lo haría Trump. Esas no son decisiones que tengan que ir al Congreso, esas son decisiones que toma el Gobierno del lado Ejecutivo. Y si alguien en realidad está luchando por nosotros, va a encontrar cualquier manera de hacer algo posible. Y pienso que se están escondiendo detrás de muchas excusas, que si no es por la Parlamentaria (del Senado) no se puede hacer nada y nos lavamos las manos, y es culpa de ella; o que este senador no apoya, ‘ah, pues es culpa de él y nos lavamos las manos’. Ellos saben que tienen mucho más poder del que están mostrando”, sostuvo.

El llamado para un “Día sin inmigrantes” surgió de manera similar a muchas de las iniciativas que promueve Espina: a través de sus cuentas en redes sociales como TikTok. Tan solo en esa plataforma de videos, Espina supera los 2.4 millones de fans, quienes lo siguen para recibir información actualizada y educativa sobre los temas que afectan a la comunidad inmigrante.

“El obstáculo más grande que yo tengo es motivar a la gente para que nuevamente tenga esperanza”, expone el joven en referencia a la ausencia de una reforma migratoria en el Congreso desde hace casi cuatro décadas.

“La energía de la gente, la confianza está en el piso ahora mismo”, reconoce.

¿Cómo piensa lograr entonces avivar los ánimos en medio de la crisis económica que aún persiste como resultado de la pandemia y que afecta a millones de inmigrantes?, le cuestionamos.

Espina sigue apostando al sueño, pero también a su red de contactos o a su “base” de colaboración.

“Yo estoy motivando a mi base, yo le estoy pidiendo a ellos, ‘mira, tú tienes amigos, tú tienes colegas, tú tienes familia, tú habla con ellos, porque ellos quizás no me van a hacer caso a mí, pero te van a hacer caso a ti’. Es ir llegando de una manera muy natural para que siga llegando a todos los rincones, y (al mismo tiempo) ir movilizando a otra gente que tiene su base fuerte, influencers y organizaciones que tienen quizás 500 miembros, pero unos 500 mueven unas 1,000 personas”, plantea.

Grupo en Facebook casi alcanza los 50,000 miembros

Como parte del proceso, Espina creó un grupo en Facebook, que nombró “Un Día Sin Inmigrantes (Day without immigrants)” que hasta este sábado casi alcanzaba los 50,000 miembros.

“Obviamente, uno siempre tiene dudas. No es fácil convocar a una comunidad tan grande y cada quien con sus propias opiniones. Pero si no va a pasar nada con la reforma migratoria, al menos que no pase nada intentando. Intentemos que pase algo, porque no queremos al final de año andar diciendo, ‘ah, pero pudimos haber hecho esto, pudimos haber hecho lo otro. Yo digo que mejor hay que intentarlo. Yo veo que mucha gente está sumándose”, apuesta el tiktoker.

 

A su juicio, el mayor reto es cambiar el sentimiento de resignación a uno de posibilidades.

“Yo creo que mucha gente no es que tiene miedo a faltar al trabajo, sino tiene miedo a faltar sin un resultado, porque la gente si tú les dices, ‘yo te aseguro 100% que si todos faltan al trabajo, va a ver una reforma migratoria’, todos faltarían al trabajo. Pero lo que tienen miedo es a que no hayan resultados. Y es lógico, porque no han habido resultados y son 36 años que llevan de lucha desde la última reforma migratoria y no se ha visto nada. Entonces la gente ha entrado a un estado mental de ‘sabes qué, ni lo vamos a intentar’”, argumenta.

Añade que en la discusión es importante reflexionar sobre los medios versus el fin.

“Ya ahí pues cada quien toma la decisión. ¿Cuántos días estarías dispuesto tú a estar protestando, a estar en las calles a cambio de una reforma migratoria?, ¿qué es lo que vale una reforma migratoria?”, expone.

El activista destacó otras formas en que las personas pueden apoyar la campaña aparte de ausentarse al trabajo, no compras en grandes empresas y no llevar a los niños a la escuela.

“Habrá gente que apoyará de otra manera. Otra iniciativa que tenemos es que la gente, en vez de gastar en estas grandes compañías que se benefician del trabajo y explotan a los inmigrantes, pues quizás apoyar a los negocios chicos, los que venden en la calle. Hay diferentes maneras de apoyar esto. Y la meta es ir creando esa consciencia de que si podemos ver un futuro diferente”, puntualiza.