Un análisis publicado en The Milbank Quaterly revela que la industria de los alimentos ultraprocesados (UPF, ultra processed foods) ha adoptado tácticas similares a las de la industria tabacalera, diseñando productos para maximizar el placer y fomentar el consumo compulsivo.

Ambas industrias comparten estrategias para atraer al público, como el uso de campañas agresivas, la presentación de productos como opciones saludables y la priorización de la rentabilidad sobre la salud pública.

El consumo de UPF se ha asociado con un aumento en enfermedades cardiometabólicas, cáncer y otras dolencias graves. Los autores del estudio subrayan la necesidad de una respuesta regulatoria ante esta creciente amenaza.

Comparación de efectos adictivos

Los UPF, al igual que los cigarrillos, han mostrado características adictivas mediante el uso de azúcares simples y grasas que elevan los niveles de dopamina en el cerebro, alterando así la regulación del apetito y promoviendo el consumo excesivo.

Los expertos sugieren que, al igual que con el tabaco, se deben implementar políticas públicas para controlar la comercialización y el uso de UPF, con enfoque en los productos más dañinos.

Se plantean medidas como impuestos sobre UPF, restricciones publicitarias y un marco regulatorio que prohíba la normalización del consumo de estos alimentos como parte de la dieta diaria.

Se enfatiza que la experiencia adquirida en la regulación del tabaco puede ser crucial para manejar la proliferación de alimentos ultraprocesados, protegiendo así la salud pública a largo plazo.

Impacto del marketing de los UPF

El marketing de alimentos ultraprocesados tiene un impacto fuerte y documentado en la elección de los consumidores: aumenta su preferencia por estos productos, favorece compras impulsivas y reduce la percepción de riesgo para la salud. En especial, resulta muy efectivo en niños, adolescentes y jóvenes, cuyas decisiones alimentarias se orientan más por emociones, imágenes atractivas y promesas de conveniencia que por información nutricional.

Cómo influye el marketing

  • Las campañas publicitarias destacan sabor, precio bajo, conveniencia y sensación de “recompensa”, lo que hace que el consumidor priorice estos beneficios percibidos sobre el contenido nutricional real del producto.
  • El uso intensivo de colores llamativos, personajes, promociones y presencia en redes sociales (por ejemplo, Instagram, TikTok y YouTube) condiciona la memoria de marca y aumenta la probabilidad de que el consumidor elija el ultraprocesado frente a opciones más saludables.

Efecto en la percepción del riesgo

  • Estudios universitarios muestran que muchos estudiantes perciben los ultraprocesados como menos dañinos o incluso “saludables” tras la exposición a su publicidad, lo que distorsiona su evaluación de riesgos para la salud.
  • Esta subestimación del riesgo se correlaciona con mayor frecuencia de consumo, ya que el marketing refuerza la idea de que estos alimentos son normales, cotidianos y adecuados para cualquier momento del día.

Impacto en conducta y salud

A largo plazo, esta influencia contribuye al aumento de obesidad, diabetes y otras enfermedades crónicas, porque el marketing desplaza elecciones hacia productos densos en azúcar, sal, grasas y aditivos, en lugar de alimentos mínimamente procesados.

La exposición frecuente a anuncios de comida rápida, snacks y bebidas azucaradas en redes y medios se asocia a un aumento significativo en el consumo de esas categorías (por ejemplo, hasta duplicar la probabilidad de consumo en algunas bebidas).