Un ataque con dron alcanzó la única central nuclear de los Emiratos Árabes Unidos el domingo, provocando un incendio en su perímetro, en lo que las autoridades calificaron de “ataque terrorista no provocado”. Nadie fue culpado, pero puso de relieve el riesgo de la reanudación de la guerra mientras Estados Unidos e Irán avisaban su disposición a reanudar los combates.
No hubo reportes de heridos ni de fugas radiológicas. Los EAU, que han albergado defensas aéreas y personal de Israel, recientemente acusaron a Irán de lanzar ataques con drones y misiles. Las tensiones han aumentado por el estrecho de Ormuz, una vía marítima vital de energía controlada por Irán.
“Para Irán, el reloj está corriendo, y más les vale ponerse en marcha, RÁPIDO, o no quedará nada de ellos”, publicó el presidente estadounidense Donald Trump en redes sociales poco después de una llamada con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.
Trump repetidamente ha fijado plazos para Teherán pero luego se da marcha atrás.
“El dedo de nuestras fuerzas armadas está en el gatillo, mientras continúa la diplomacia”, advirtió por la televisión estatal Mohsen Rezaei, asesor militar del líder supremo iraní.






















