Según el Instituto Guttmacher, desde la revocación del derecho federal al aborto en el caso Dobbs, Estados Unidos ha perdido 753 clínicas de aborto, siendo Nueva York uno de los estados más afectados con ocho clínicas menos en 2024. Este declive afecta gravemente el acceso a la atención médica reproductiva en comunidades vulnerables.

Telemedicina y acceso a la atención

Por otra parte, el aborto por telemedicina ha crecido, representando más del 25% de todos los abortos en EE.UU. en 2025. Sin embargo, la mayoría de los abortos continúan realizándose de manera presencial, lo que resalta la necesidad de mantener clínicas en las comunidades.

Clínicas se han mudado a estados permisivos como Illinois, Nuevo México y Virginia, cerca de zonas con bans; por ejemplo, Illinois pasó de 27 a 36 proveedores entre 2021-2023. Esto compensa cierres, manteniendo el total nacional estable pese a la inestabilidad.

Abogados de derechos al aborto manifiestan angustia ante posibles nuevas restricciones federales que puedan afectar la disponibilidad de abortos médicos. Esto ha llevado a los proveedores a considerar planes de contingencia para asegurar la continuidad del servicio en sus comunidades.

Afectación en la salud mental de las mujeres

La revocación del derecho al aborto, como en el caso de la decisión Dobbs v. Jackson en EE.UU. que anuló Roe v. Wade, se asocia con un aumento en el distress mental entre mujeres en edad reproductiva. Estudios muestran que la negación de un aborto deseado genera más síntomas de ansiedad y baja autoestima en el corto plazo, comparado con quienes lo obtienen. Esta restricción agrava barreras como distancias de viaje a clínicas, incrementando el malestar psicológico en un 10% en estados con prohibiciones.

Evidencia clave del Estudio Turnaway. El Estudio Turnaway, un seguimiento longitudinal de cinco años, comparó mujeres que obtuvieron un aborto deseado con aquellas a las que se les negó por límites gestacionales. Las negadas experimentaron mayor ansiedad y baja autoestima una semana después, pero ambos grupos mejoraron con el tiempo; factores previos como abuso infantil influyen más en problemas mentales a largo plazo. Obtener el aborto no dañó la salud mental, y leyes que advierten de riesgos psicológicos carecen de base científica.

Impacto post-Dobbs. Tras la revocación en 2022, mujeres de 18-44 años en estados restrictivos mostraron un aumento significativo en distress mental (prevalencia subió 0.042, IC 95% 0.009-0.075), no visto en mayores de 45 años. Esto se intensificó con mayores distancias a clínicas de aborto (aumento 0.012, IC 95% 0.005-0.019), sugiriendo efectos amplios más allá de negaciones directas.