Estados Unidos ha registrado más de 1,100 casos de sarampión en lo que va del 2026. Esta cifra, reportada por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), es seis veces mayor que el promedio anual, generando alarmas entre los profesionales de salud pública.

De acuerdo a los CDC , de cada 1000 niños infectados con sarampión, uno puede desarrollar encefalitis, una inflamación peligrosa del cerebro; y hasta 3 de cada 1000 niños infectados morirán.

Estos datos proyectan que el país se encamina a otro año récord de sarampión: el número de casos de sarampión reportados hasta el 26 de febrero, en las primeras ocho semanas de 2026, fue de 1,136, que se traduce en seis veces mayor que el promedio para un año completo, recoge CNN.

Brotes en diversas regiones

Un brote en el norte de Carolina del Sur ha registrado al menos 985 casos, con vacunación baja entre la población local. El 93% de los enfermos no han recibido la vacuna triple vírica (SPR).

El brote de sarampión también se ha propagado a estados cercanos, incluyendo Carolina del Norte y Florida, donde se han identificado nuevos casos, especialmente en comunidades con baja cobertura de vacunación.

Expertos enfatizan la importancia de la vacunación para prevenir el sarampión, destacando que la mayoría de los casos ocurren en individuos no vacunados. Aprueban el rol de campañas educativas para fomentar la inmunización.

El sarampión puede llevar a complicaciones severas, como neumonía y encefalitis. Hasta ahora, tres muertes han sido atribuidas a la enfermedad entre personas no vacunadas.

Medidas implementadas para el control de la epidemia

Prisma Health ha implementado medidas como la obligatoriedad de mascarillas en emergencias y unidades de maternidad para mitigar la transmisión del virus.

Asimismo, como respuesta del Departamento de Salud, cerca de 90 empleados están dedicados al rastreo de contactos y la gestión de datos relacionados con el brote actual, con la ayuda de epidemiólogos de los CDC.

Los expertos advierten que, aunque la tendencia de casos está disminuyendo, el riesgo persiste debido a “bolsillos” de población no vacunada. La vigilancia continua y la promoción de la vacunación son esenciales para erradicar el virus.

Baja cobertura de vacunación

Varios factores contribuyen a la baja cobertura de vacunación en ciertas comunidades, especialmente en áreas rurales, indígenas o de bajos recursos. Estos incluyen barreras estructurales y socioeconómicas que limitan el acceso y la confianza en los servicios de salud.

Barreras de acceso. La accesibilidad geográfica limitada en zonas rurales y remotas dificulta el llegada a centros de vacunación, agravada por insuficiente infraestructura sanitaria y escasez de personal capacitado.

Factores socioeconómicos y culturales. Desigualdades socioeconómicas, como pobreza y bajo nivel educativo, generan desinformación y hesitación vacunal. La desconfianza cultural, creencias religiosas o experiencias históricas negativas con sistemas de salud reducen la aceptación de vacunas en grupos indígenas o marginados.

Desafíos sistémicos. Problemas administrativos, como falta de campañas actualizadas y fatiga vacunal post-pandemia, contribuyen a coberturas por debajo del 95% recomendado por la OMS. En comunidades urbanas pobres o en conflicto, la inestabilidad adicional reduce las probabilidades de vacunación completa.