La policía federal de Estados Unidos, FBI, frustró un posible ataque contra el espectáculo de artes marciales mixtas el fin de semana en la Casa Blanca al que asistieron el presidente Donald Trump y otros altos cargos, afirmó el martes su director.

El plan incluía el uso de drones y francotiradores, confirmaron el Departamento de Justicia y el FBI.

El Departamento de Justicia anunció cargos contra cinco hombres de entre 19 y 32 años, según un comunicado.

Los sospechosos planeaban sobrevolar la Casa Blanca con drones con explosivos durante el combate de Ultimate Fighting Championship (UFC) para forzar una evacuación y disparar contra «objetivos de alto valor» entre el público.

«El FBI, nuestros aliados de la policía y nuestros fiscales hicieron lo que hacen todos los días para mantener seguro a Estados Unidos, a través de su rápida respuesta y vigilancia para investigar el supuesto complot y frenarlo antes de que fuera ejecutado», declaró el fiscal general, Todd Blanche, citado en el comunicado.

«Gracias a la rápida actuación del FBI, de nuestros socios y del Departamento de Justicia en una operación que abarcó varios estados, varias personas están ahora bajo custodia y los ataques supuestamente planificados fueron frenados en seco», dijo Kash Patel en X.

También había planes de asaltar las puertas de la Casa Blanca con una «segunda oleada», según el informe.

«Posible red de conspiradores» –

Uno de los detenidos es Tycen Proper, de 19 años. El 10 de junio, su madre alertó a la policía de Ohio de que el joven habría estado en comunicación con un grupo extremista por internet.

Según el Departamento de Justicia, Proper «supuestamente acumuló armas de fuego, miles de rondas de munición y equipo táctico en su casa en Ohio, e identificó posibles objetivos, incluidos varios miembros del Congreso».

Según funcionarios citados por Fox News, los investigadores identificaron a 23 personas en una «posible red de conspiradores».

El Servicio Secreto trabajó «estrechamente con el FBI a lo largo de toda la investigación» con el fin de «identificar a los responsables y hacer que rindan cuentas», según un comunicado de su director, Sean Curran.