El gobernador del estado mexicano de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, regresó al cargo el viernes después de haber pedido licencia por más de tres meses para ser investigado por las acusaciones del Gobierno de Estados Unidos de que tiene vínculos con el Cartel de Sinaloa, cargos que él rechaza. Su regreso, sin embargo, no ha sido bien recibido ni por el Gobierno de México ni por el oficialista partido Morena, que señalan a Rocha de dar prioridad a sus intereses personales por encima del interés público.
Sin mencionar a Rocha Moya, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se refirió a la situación este sábado en un mensaje publicado en su cuenta de X, en el que aseguró que «el poder sin principios se vuelve arrogancia».
«Ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación. Y mucho menos cuando aquello que se pretende colocar por encima de México no es el bienestar de su gente, sino la ambición desnuda del poder por el poder», dijo la mandataria.
Cerca del mediodía de este sábado, preguntada por periodistas cuando asistía a la inaguración de instalaciones de atención agraria en la Ciudad de México, Sheinbaum dijo que se enteró del retorno del Rocha por la publicación que él hizo en redes sociales y que el lunes ella hablará más del tema en su conferencia diaria.
El viernes, tras conocerse el regreso de Rocha a la gubernatura de Sinaloa, el Gobierno de Sheinbaum marcó distancia de la decisión. En un comunicado, la Secretaría de Gobernación (Segob) dijo que la determinación del gobernador es «de carácter personal» y que las investigaciones de la Fiscalía General de la República (FGR) sobre las acusaciones de Estados Unidos siguen abiertas, contrario a lo que afirmó Rocha antes de retomar funciones.
«En ese sentido, corresponde a la Fiscalía General de la República, en el ámbito de sus atribuciones y de acuerdo con el avance de las investigaciones, proporcionar la información adicional que considere pertinente», señaló la Segob.























