Una revisión realizada por la Universidad de Brown concluye que la abstinencia de alcohol, incluso por un mes, puede resultar en mejoras significativas en la salud física y mental. Los participantes reportaron una mejor calidad de sueño, un estado de ánimo más positivo y mejoras en la función hepática y la presión arterial.
Se analizaron 16 estudios involucrando más de 150,000 participantes. Los datos indican que los individuos que dejaron el alcohol experimentaron una reducción en el consumo general y un disminución en el riesgo de desarrollar trastornos relacionados con el alcohol. Además, las mejoras en el bienestar se observaron incluso en quienes no se abstuvieron completamente.
Los participantes informaron un aumento en la energía y la concentración, así como una pérdida de peso. Quienes utilizaron herramientas oficiales del “Enero Seco” tuvieron mayores probabilidades de completar el mes sin alcohol y de continuar con hábitos más saludables.
El desafío de Enero Seco fue popularizado por Alcohol Change UK en 2013 y contó con la participación de más de 200,000 personas en 2025, refiere Newsweek. Aunque es probable que el número de personas
que dejen el alcohol en enero sin seguir la ruta “oficial” sean millones, creen los investigadores.
Cambios en la percepción social
La autora del estudio, Megan Strowger, dijo a Newsweek que el cambio en las normas sociales ha hecho que un estilo de vida libre de alcohol sea más aceptado.
Esta evolución ha sido apoyada por influencers en redes sociales que comparten los beneficios de la sobriedad.
Próximos pasos en la investigación
El equipo de investigación se enfocará en adaptar estrategias de reducción de alcohol para jóvenes adultos, un grupo de riesgo. Se planea realizar experimentos controlados que comparen la efectividad de la abstinencia total frente a la reducción moderada del consumo de alcohol.
¿Después de enero seco qué?
Completar un desafío como “Enero Seco” puede llevar a cambios positivos en los hábitos de consumo de alcohol, con muchos participantes reportando una reducción sostenida en su ingesta diaria. Sin embargo, los efectos varían según el individuo, influenciados por factores como el uso de herramientas de apoyo y la motivación personal.
Mejoras físicas. El sueño mejora notablemente, con patrones de descanso más reparadores y menos interrupciones nocturnas. La energía diaria aumenta, junto con una posible pérdida de peso y mejor función hepática o presión arterial. La concentración también se eleva, facilitando tareas cotidianas.
Beneficios psicológicos. El estado de ánimo se eleva, reduciendo síntomas de ansiedad o depresión asociados al consumo habitual. Muchos experimentan mayor claridad mental y bienestar general, lo que impacta positivamente en el trabajo y relaciones sociales. Estos cambios persisten meses después para la mayoría.
Riesgos de efecto rebote. Un pequeño porcentaje, especialmente quienes no completan el mes, aumenta su consumo posterior, volviendo a patrones previos o peores. Para personas con adicción severa, la abstinencia repentina puede ser riesgosa sin supervisión médica. El impacto poblacional es limitado sin cambios sociales más amplios.
Factores de éxito. Usar apps como Try Dry o mensajes de apoyo duplica las chances de mantener hábitos moderados. Participantes jóvenes, mujeres y bebedores intensos suelen beneficiarse más. La clave está en reflexionar sobre porqués del consumo para evitar recaídas.























