Las gaitas y tambores de la comunidad irlandesa regresaron el jueves a la Quinta Avenida neoyorquina en conmemoración del día de Saint Patrick (San Patricio), tras dos años de interrupción por la prohibición de eventos públicos debido a la pandemia del coronavirus.

En un día deslucido por la fina lluvia que caía sobre Nueva York, el desfile de los irlandeses por el centro de Manhattan, uno de los más concurridos de la ciudad, comenzó con la marcha de los distintos cuerpos de policía (local, estatal, más las específicas de puertos, parques u otros organismos), que sumaron miles de personas y pusieron de manifiesto la enorme presencia de irlandeses en el sector de seguridad oficial.

Al desfile, celebrado en horario escolar y laboral, acudieron también familias y grupos de amigos ataviados con prendas verdes (el color asociado a Irlanda) y portando banderas de Irlanda y Estados Unidos.

Pero lo que más expectación despertó fueron los distintos grupos de gaiteros, vestidos con faldas de tipo escocés y con altos gorros negros, y que se dirigieron, uno tras otro, a la Catedral de San Patricio, la más importante no solo para los irlandeses, sino para toda la comunidad católica de Nueva York.

El alcalde de Nueva York, Eric Adams, visitó esta mañana varios lugares emblemáticos de la comunidad irlandesa, entre ellos un «pub», y animó a los irlandeses a «llenar nuestras calles de alegría y festejo» como símbolo de «nuestro espíritu de fortaleza y resiliencia».

El de la Quinta Avenida es el más concurrido, pero desfiles similares se celebran hoy en otros barrios de Nueva York y en todas aquellas ciudades del país donde hay una nutrida colonia de descendientes de emigrantes irlandeses.

En la tarde de hoy, son famosas las celebraciones de esa comunidad en las numerosas tabernas y «pubs» fundadas por ellos en toda la ciudad, y los festejos continúan hasta bien entrada la noche.