Más de 60 millones de mujeres en Estados Unidos padecen enfermedades cardiovasculares. Esto se traduce en que una de cada cinco mujeres muere cada año de enfermedad cardiovascular y 37,000 de ellas por ataques cardíacos. Esta cifra refleja la urgencia de abordar un problema que ha sido minimizado históricamente. A pesar de la común percepción de que los infartos afectan predominantemente a hombres, las mujeres también son vulnerables.

Los síntomas de un infarto en mujeres pueden diferir de los de los hombres, presentándose con más sutileza. Además del dolor en el pecho, las mujeres pueden experimentar otros signos como dolor de espalda, fatiga, náuseas e insomnio.

Los expertos resaltan la necesidad de que las mujeres reconozcan y comprendan los síntomas únicos asociados con los infartos para actuar de manera oportuna.

Prevención y factores de riesgo

La Asociación Americana del Corazón resalta la importancia de adoptar hábitos saludables que incluyan buena alimentación, ejercicio y chequeos regulares. Esto se conoce como “Los 8 esenciales de la vida”.

Las condiciones autoinmunes y factores como la depresión están relacionados con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares en mujeres. Es crucial que tanto pacientes como médicos discutan estos factores de riesgo.

Actuar rápidamente ante los síntomas

Ignorar los síntomas puede ser fatal. Mujeres como Lori Sepich han compartido sus experiencias, subrayando que el tiempo de reacción es esencial para recibir el tratamiento adecuado y evitar complicaciones graves. Reconocer la gravedad de los síntomas puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Es fundamental que las mujeres se informen y tomen en serio la salud cardíaca. La negación puede ser peligrosa, y es vital adoptar un enfoque proactivo para prevenir y tratar posibles problemas cardiovasculares.

Identificar síntomas atípicos de un ataque cardíaco

Las mujeres pueden identificar síntomas atípicos de un ataque cardíaco reconociendo señales sutiles que difieren del dolor clásico en el pecho, comunes en hombres. Actuar rápido ante estos signos salva vidas, ya que a menudo se confunden con otros males.

Síntomas principales

  • Las mujeres experimentan con mayor frecuencia síntomas como fatiga extrema, náuseas, vómitos, indigestión o acidez, que pueden aparecer sin dolor torácico intenso.
  • Otros incluyen dolor en la espalda, cuello, mandíbula o garganta, sudoración fría repentina y dificultad para respirar, incluso en reposo o durante actividades cotidianas.
  • La ansiedad o debilidad inusual también son alertas comunes que no deben ignorarse.

Cómo detectarlos a tiempo

  • Presta atención a síntomas nuevos o que empeoran sin causa clara, como cansancio que impide tareas habituales o sudoración con malestar general.
  • No los atribuyas automáticamente a estrés, gripe o problemas digestivos; las mujeres tienden a minimizarlos.
  • Si persisten más de unos minutos o se combinan (ej. náuseas con falta de aire), llama inmediatamente a emergencias.

Acciones inmediatas

  • Mastica aspirina si es posible (si no hay contraindicaciones) y busca ayuda médica urgente sin demora.
  • Conocer estos signos reduce el retraso en el tratamiento, clave para evitar daños mayores.

Papel de la genética

La genética y la historia familiar son factores clave de riesgo para enfermedades cardiovasculares en mujeres, aumentando la susceptibilidad a través de variantes genéticas heredadas y agregación familiar. Estos elementos interactúan con factores hormonales y ambientales, haciendo que el riesgo sea mayor en mujeres con antecedentes prematuros.

Las variantes genéticas, como polimorfismos en regiones como 9p21 o genes como SCN5A, elevan el riesgo de enfermedad coronaria, infarto y otras ECV, con herencia autosómica dominante en cardiopatías familiares que afecta por igual a hombres y mujeres. En mujeres, hay dimorfismo sexual: polimorfismos genéticos se detectan más fácilmente y se asocian con mayor mortalidad por calcificación coronaria, interactuando con hormonas sexuales. Estudios genéticos destacan riesgos específicos, como mayor incidencia de fibrilación auricular o insuficiencia cardíaca ligada a puntuaciones genéticas de depresión.

Historia familiar

Un familiar de primer grado con ECV prematura (hombre <55 años, mujer <65 años) duplica el riesgo en mujeres, independientemente de otros factores como hipertensión o colesterol. La hipercolesterolemia familiar hereditaria es un ejemplo clave, causando colesterol elevado desde el nacimiento y ECV temprana si no se trata. Se recomienda evaluar a familiares de primer grado para detección precoz.

Implicaciones en mujeres

La historia familiar es un factor de riesgo mayor en mujeres que en hombres, agravado por condiciones autoinmunes o metabólicas más prevalentes en ellas. Aunque el riesgo genético es similar, las mujeres enfrentan peores outcomes, como mayor letalidad por calcificación coronaria. Monitoreo y estilo de vida saludable mitigan estos riesgos heredados.