Corea del Norte lanzó al mar el domingo un misil balístico de corto alcance, según dijeron sus países vecinos, dentro de un repunte de sus ensayos armamentísticos en respuesta a unas maniobras militares entre Estados Unidos y Corea del Sur que considera un ensayo de invasión.

La sucesión de lanzamientos mostraba la determinación norcoreana de no arredrarse pese a las maniobras de Washington y Seúl, las más grandes de su clase en años. Pero muchos expertos creen que las pruebas también forman parte de un objetivo más amplio de aumentar su arsenal de armas, obtener reconocimiento internacional como estado nuclear y conseguir que se levanten las sanciones internacionales sobre el país.

El misil salió desde la región noroeste de Tongchangri y sobrevoló el país antes de aterrizar en las aguas al este, según estimaciones surcoreanas y japonesas. El misil recorrió unos 800 kilómetros (500 millas), una distancia que sugiere que el arma podría llegar a Corea del Sur, señalaron.

El ejército surcoreano dijo que los reiterados ensayos de misiles balísticos son “una grave provocación” que socava la paz en la Península de Corea. Señaló que procedería con los ejercicios previstos con Estados Unidos y se mantendría listo para responder de forma “abrumadora” a cualquier provocación norcoreana.

El viceministro japonés de Defensa, Toshiro Ino, dijo que el misil había caído fuera de la zona económica exclusiva de Japón y no había reportes inmediatos de daños a embarcaciones ni aeronaves en la zona. Describió el lanzamiento como una “amenaza” a la seguridad de Japón, la región y la comunidad internacional “que no puede tolerarse en absoluto”.

Parecía que el misil había mostrado una trayectoria irregular, señaló. Eso podría ser una referencia al maniobrable misil KN-23 norcoreano, con capacidad nuclear y basado en el misil ruso Iskander.

El Comando Indopacífico de Estados Unidos dijo que el lanzamiento no planteaba una amenaza inmediata para territorio estadounidense o sus aliados. Pero señaló que los recientes lanzamientos del Norte destacan “el impacto desestabilizador de sus ilegales” programas armamentísticos, así como el “férreo” compromiso de seguridad estadounidense de Corea del Sur y Japón.