El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) ha comenzado a restringir algunas de sus prácticas más controvertidas en operativos migratorios, incluyendo la entrada a viviendas sin orden judicial y las detenciones en tribunales de inmigración, según reportó NBC News citando a funcionarios federales.
De acuerdo con la información, altos mandos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) han transmitido instrucciones verbales a oficinas regionales en todo el país para que los agentes eviten ingresar a domicilios sin una orden emitida por un juez. Esta práctica había sido ampliamente criticada por organizaciones de derechos civiles, que argumentan posibles violaciones a la Cuarta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos.
Cambios tras críticas y controversias
Las nuevas directrices surgen en medio de crecientes cuestionamientos a la política migratoria impulsada por la administración del presidente Donald Trump, especialmente tras operativos de gran escala realizados a inicios de año.
Uno de los episodios que marcó un punto de inflexión ocurrió en Minneapolis, donde una serie de redadas derivaron en la muerte de dos ciudadanos estadounidenses, Alex Pretti y Nicole Renée Good, ambos de 37 años. El caso generó críticas tanto de legisladores demócratas como republicanos, así como de grupos comunitarios.
Tras estos hechos, la Casa Blanca removió de su cargo a la entonces secretaria del DHS, Kristi Noem. Su gestión había estado estrechamente vinculada a estrategias de aplicación migratoria más agresivas, como redadas comunitarias y arrestos en tribunales.
En su lugar fue confirmado el senador republicano Markwayne Mullin, quien durante su audiencia en el Senado adelantó que impulsaría cambios en la forma en que ICE ejecuta sus operativos. Entre sus prioridades, destacó la necesidad de que los agentes obtengan órdenes judiciales antes de ingresar a viviendas.























